Anderson: De la Premier al Cerrito

Anderson Silva volvió al fútbol uruguayo luego de su fallido pasaje por Nacional para sumarse a Rentistas; el brasileño es uno de los hombres de experiencia del equipo de Barán gracias a sus ocho temporadas en Europa

Yo ya soy igual que ustedes. Me siento un uruguayo más. Como bizcochos y tomo mate como los uruguayos y los insultos de la tribuna los entiendo perfecto, también los elogios”, dice entre risas Anderson Silva, con el espectacular marco de la rambla del Parque Rodó a sus espaldas, donde Rentistas hizo su histórico debut en una copa internacional ante Cerro Porteño.

Es que Silva, más allá de su acento típicamente norteño, tiene un romance que va más allá de la pelota con Uruguay.

Hizo parte de las juveniles en Nacional, debutó en Wanderers y volvió a Uruguay para jugar en los tricolores luego de su largo periplo europeo.

Además, como si los lazos con Uruguay fueran pocos, su pareja es uruguaya y una de sus hijas también.

Los sellos del pasaporte
El futbolista llegó a Rentistas luego de varias temporadas en Pelotas de Brasil, club que defendió luego de su promocionada, y luego frustrada, experiencia en Nacional, donde no pudo demostrar su potencial, pero está feliz con esta nueva oportunidad.

“Esta llegada a Rentistas me tiene muy contento. No lo tomo como una revancha para mí por lo que pasó, pero me entusiasmó mucho el proyecto de este club y su participación internacional. Vengo a sumar y a estar a la orden para lo que Barán necesite”, dice Anderson, mientras sostiene una de las pelotas en el recinto violeta.

Consultado sobre su periplo europeo, Silva indicó: “Fue una linda experiencia desde lo deportivo, aunque se me complicó con los papeles por los permisos de trabajo y eso no me dejó concentrarme del todo en el fútbol”.

Anderson sabe que la realidad del fútbol doméstico está muy alejada de los grandes escenarios europeos, pero se lo toma con humildad: “Hoy la realidad es esta, estoy muy contento de estar hoy donde estoy y no pienso en otras cosas. Jugar en las canchas chicas con los hinchas muy cerca es motivante”.

Optimista de cara al futuro, Silva tiene en Cafú un ejemplo dentro del grupo. “Yo tengo 31 años y ahora que veo a Cafú quiero jugar 10 años más. El negro está entero”, define entre risas.


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