Amargo, bien amargo para Peñarol

Tuvo un triste domingo marcado por la fractura de Pacheco, la mala actuación del golero, el pobre funcionamiento del equipo y la derrota; el árbitro lo perjudicó en el final

Con el alma golpeada, por la fractura que sufrió su capitán Antonio Pacheco, que impactó directamente en rendimiento del equipo, Peñarol debutó con una derrota 4-3 ante Fénix en el Torneo Apertura, que va a contrapelo del favoritismo que en lo previo se había ganado el equipo dirigido por Jorge “Polilla” Da Silva por la forma en que se reforzó para afrontar la temporada 2012-2013.

Lejos de ser determinante, porque el torneo recién se inicia, la actuación de los aurinegros en el primer partido marcó tendencia, y esa tendencia planteó muchos interrogantes acerca del funcionamiento del equipo y de rendimientos individuales que no estuvieron a la altura de lo que prometían.

Sin dudas que la fractura de Pacheco alteró el funcionamiento de la oncena y desacomodó la propuesta de los mirasoles. No obstante, el rendimiento del golero argentino Enrique Bologna, los problemas futbolísticos en general que tuvo el equipo, el escaso peso ofensivo de Marcelo Zalayeta y Juan Manuel Olivera, y la forma en la que le dieron vuelta el partido, sembraron más dudas que certeza en el debut mirasol.

Fénix marcó el partido desde el primer minuto con contragolpes y una actitud en el campo que reflejaba su espíritu combativo, sin importar la calidad del equipo que tenía enfrente. Por esa razón, a los 7 minutos se lo perdió Guevgeozian y dos minutos después Hernán Novick, con la ayuda de Bologna, estableció el 1-0. No obstante, los aurinegros, que sin el lesionado Estoyanoff cambiaron la estructura (porque Pacheco no jugó de doble cinco, sino que se movió por izquierda y en el medio estuvieron Cristóforo y Torres), no le dieron tiempo al rival a que se acomodara con la ventaja en el marcador porque apenas se puso en juego el balón, tras pase de Pacheco, Zambrana estableció la igualdad. Fue entonces cuando transcurrió el mejor momento de Peñarol al ritmo que estableció el ex volante de River Plate. A los 19 minutos, Torres remató al arco y el disparo se transformó en una asistencia para Zambrana, que puso el 2-1. Tres minutos después Pacheco, tras pase de Zambrana, puso el 3-1, que a esa altura solo hacía relamer a los hinchas.

Sin embargo, el fútbol de Peñarol se apagó y Fénix, que aguantó a pie firme, buscó su partido sin inquietarse. Otro error de Bologna, esta vez a la salida de un córners, despejó el camino para un gol de Guevgeozian, que estableció el 3-2. Inmediatamente, a los 42 minutos, el partido quedó marcado por la fractura de Pacheco, tras un golpe de Davis al capitán aurinegro. Y antes que se apagara el primer tiempo, Fénix aprovechó el entrevero futbolístico aurinegro y el impacto que provocó la lesión de Pacheco, y en una jugada muy bien concebida, Pallas estableció la igualdad.

Peñarol tuvo el triunfo en sus manos en el complemento, pero los remates de Torres que llevaron destino de gol se quedaron en las manos del golero. El técnico Da Silva falló en los cambios: bajó a Torres como lateral izquierdo, cuando sacó de la cancha a Álvez y rearmó la defensa, y así le quitó el protagonismo que el futbolista paraguayo había tenido hasta ese momento. En tanto, el intento de Fénix por hacerse del triunfo se cristalizó cuando Guevgeozian estableció el 4-3 definitivo a los 66 minutos. Esta vez Bologna, que unos minutos después salvaría un gol, nada pudo hacer en el disparo del delantero de Fénix.

En la última jugada del partido, cuando Peñarol buscaba el empate más a corazón que con buen fútbol, el árbitro no advirtió un claro penal de Papa. Esa incidencia perjudicó a los aurinegros que, después de todo lo sucedido, entre lesiones y malas decisiones futbolísticas, no tuvieron ánimo para reclamar. Por esa razón, golpeado, Peñarol comenzó mal su recorrido por el Apertura, en un partido que le deja sabor muy amargo y le obliga a reflexionar para el futuro.


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