Amaral se acerca a la pelota

El juvenil terminará en nueve días el trabajo en Maldonado y se sumará a la Tercera para hacer fútbol
Rodrigo Amaral ya cumplió 19 días de entrenamientos con el preparador físico Andrés Barrios en Maldonado y le quedan nueve días para terminar la puesta a punto física de un mes que programó junto a su representante Daniel Fonseca para llegar en buenas condiciones al mundial sub 20 que se llevará a cabo del 20 de mayo al 11 de junio próximos en Corea del Sur.

Después queda la parte futbolística, tan o más importante, para ser convocado por el entrenador de la selección Fabián Coito. Éste le comunicó días atrás al futbolista que "si no compite no puedo evaluar si está para ir al Mundial. Si no entrena en un equipo no sé cuál va a ser la preparación, tengo que verlo competir para poder citarlo".

Amaral tendrá un mes para recuperar su nivel con la pelota y seguramente lo hará con el equipo de Tercera división de Nacional que conduce Alexander Medina, hasta que se reanuden las prácticas del seleccionado.

La decisión de que el goleador del Sudamericano sub 20 que se jugó el mes pasado en Ecuador entrene en Tercera y no en Primera cuando termine su preparación en Maldonado fue del técnico tricolor Martín Lasarte.

Molesto porque no fue consultado cuando se tomó la determinación de que Amaral se preparara afuera de Los Céspedes, sin supervisión del cuerpo técnico albo, Lasarte se reunió con el presidente del club José Luis Rodríguez y el dirigente Pablo Durán, y le argumentó sus motivos.

Después del Sudamericano, Lasarte había tomado la decisión de que Amaral fuera ascendido a Primera, pero nunca se presentó a entrenar, como sí lo hicieron los otros sub 20 promovidos a la principal categoría, Matías Viña y Agustín Rogel.

Es más, ambos integran la lista de Copa Libertadores (Rogel completó la delegación de Nacional que ayer fue a jugar contra Lanús), mientras que Amaral quedó afuera de los 30 jugadores convocados por Lasarte para competir en la fase de grupos de la Copa.

El tema de Amaral es de larga data. El jugador debutó con Gustavo Munúa en la temporada 2015/2016. Jugó casi todos los partidos del Apertura 2015 y de la Copa Sudamericana de ese año. Al final de la temporada estaba con sobrepeso.

Al comienzo de 2016 Munúa lo bajó a Tercera división. En febrero el jugador admitió a Referí que tenía ocho kilos de más. En marzo, Fonseca contrató a Barrios para que Amaral se entrenara con él en Maldonado.

Realizó un trabajo de 32 días, sin descansos. "Entrenamos en doble horario todos los días, sin libres y mejoró muchísimo", dijo Barrios en aquel momento a Referí. El equipo de Barrios en Maldonado consta de fisioterapeuta, nutricionista, masajista y dos preparadores físicos más. "Nuestro rol es el de facilitador para que el jugador ande mejor", agregó el preparador de los mejores atletas uruguayos.

En abril de 2016 Amaral volvió a Nacional pero prácticamente no jugó más. A mediados de ese año asumió Lasarte en sustitución de Munúa. Con el actual técnico tricolor el delantero solo jugó 18 minutos frente a Liverpool, el 11 de setiembre. Luego lo hizo en Tercera división, al tiempo que se preparaba con la sub 20.

En el torneo de Ecuador no fue titular, pero resultó clave para que Uruguay obtuviera el título después de 36 años. Su clase futbolística no está en duda, pero su forma física lo tiene siempre en el ojo de la tormenta.

La cláusula más US$ 1 millón


Daniel Fonseca quiere negociar al jugador después del mundial sub 20 y por eso necesita que Rodrigo Amaral juegue en todo su esplendor. Nacional necesita que el futbolista sea transferido para salir del acuciante presente económico. La cláusula de resicisión está valuada en US$ 3 millones, pero en la reunión que mantuvieron José Luis Rodríguez y Fonseca días atrás, éste le dijo que el pase le podía dejar US$ 4 millones al club.

La opinión del Maestro


Óscar Tabárez expresó hace 10 días que Amaral "es un jugador de élite y aparte de las condiciones técnicas, que en el caso de él son excepcionales, están la fuerza mental y lo físico y hubo algunos problemas en ese sentido vinculados a su peso corporal". Agregó que en el Sudamericano "se notó la falta de continuidad en las acciones. Perdía una pelota y no corría al rival, no porque no quisiera, sino porque no podía".