Almada es el mago del Prado

El DT, que tuvo que reconstruir su equipo para la Sudamericana, fue el único de los uruguayos que disfruta la clasificación a segunda ronda

Hay trabajo, mucho trabajo. Ese es el único secreto”, se adelanta a expresar a El Observador el entrenador de River Plate, Guillermo Almada, para explicar la razón del éxito de su equipo, que fue el único que salvó el honor del fútbol uruguayo en la primera ronda de la Copa Total Sudamericana, que culminó la semana pasada. “Estamos todos los días en cancha con los jugadores y, por las circunstancias que rodean al fútbol uruguayo, siempre estás pensando un plan A, B y C. Trabajamos con los juveniles en un proceso de integración que empieza al menos seis meses antes de que debuten en el primer equipo y los futbolistas del club tienen mucha competencia, juegan muchos partidos, en Tercera división, en Cuarta, los llevás a entrenar y, luego, también a jugar en Primera”, agrega el entrenador que con su equipo fue una de las sensaciones de la temporada 2012-2013, en la que culminó cuarto, detrás de los dos grandes (Peñarol primero, Nacional tercero) y de Defensor Sporting (segundo).

El fenómeno del equipo de Almada, que trascendió los límites del torneo local y se instaló con la autoridad de su fútbol en la Sudamericana, dejó su marca en los enfrentamientos con Blooming de Bolivia en primera ronda. En la ida ganó 1-0 y en la revancha en Montevideo se impuso 4-0.

Todo eso luego de sufrir la sangría de cada período de pases, que en esta ocasión incluyó a sus tres mejores jugadores del último Clausura: el volante central Gonzalo Porras –elegido mejor volante de marca del campeonato en Fútbol x 100–, que pasó a Danubio, y los juveniles goleadores Felipe Avenatti, que viajó a Italia, y Gabriel Leyes, que pasó a Peñarol. Y sin más refuerzos que dos futbolistas que en los últimos años tuvieron escaso aporte, Sebastián Taborda y el brasileño Gabriel Marques.

Pese a esas dificultades, a las que ya se acostumbró Almada en el fútbol profesional –en el que trabajó con singular éxito en Tacuarembó (2009-2011) y en River Plate desde 2011–, el entrenador agudiza el ingenio.

“A los futbolistas de juveniles los llevás a trabajar a Primera con tiempo porque el cambio en las exigencias es muy grande y tienen que acostumbrarse de a poco. Porque tenés que integrarlos en todos los aspectos, desde el disciplinario por participar en un equipo profesional hasta en los trabajos físicos. Los preparás de a poco para cuando les toque la oportunidad. Eso también sirve de filtro, porque ves si los jugadores están para las exigencia que plantea la alta competencia”

Almada fue elegido en junio pasado como mejor entrenador del uruguayo 2012-2013 por la mayoría del centenar de periodistas que participó en la encuesta Fútbol x 100 que organiza  anualmente El Observador.

El entrenador reveló otros secretos: “Voy a ver partidos de juveniles. Los de Tercera división siempre, muchos de Cuarta y hablo con los técnicos de las demás divisionales y a veces voy a ver algún partido”.

El conductor de los albirrojos entró en detalles de las diferencias que existen entre Uruguay y el resto del mundo. “Hay una diferencia grande de infraestructura entre River y la mayoría de los equipos uruguayos, con los del exterior. Y no me refiero a los de Argentina y Brasil, la diferencia entre River, por ejemplo, y lo que dispone Blooming de Bolivia es considerable. En el caso de los grandes de Uruguay el caso es diferente porque están mejor, bien rodeados, tienen mejor infraestructura a su alcance, más tecnología. Y la diferencia está en las pequeñas cosas que hacen las grandes diferencias, en la sala de musculación que tienen en el exterior o los grandes de Uruguay. La nuestra no es la ideal, pero hacemos lo mejor con lo que tenemos. Esa situación nos obliga a utilizar el ingenio, a sacar lo mejor de lo que hay. Si alguien del exterior llegara a nuestro país para ver en las condiciones que en general trabajamos los equipos uruguayos, se reiría. ¡Una buena sala de musculación cuesta US$ 200.000! Y para un equipo chico es una inversión importante”.

¿Qué le dejó el hecho de que solo avanzó un equipo uruguayo a la Sudamericana? “Tristeza, mucha tristeza”. Y busca explicaciones: “A los equipos uruguayos le falta rodaje, tienen pocos partidos encima cuando comienzan las competencias internacionales. El de Bolivia, que es uno de los pocos torneos que aún no empezó, ya tuvieron una copa para aprontarse, una especie de preparación y llegaron con varios partidos a la Sudamericana. Ni te hablo de los equipos chilenos, que llegaron a la Copa con ocho o nueve partidos de su torneo local, por ejemplo. Nosotros llegamos al debut con tres partidos entre nosotros mismos y en los que nunca llegamos a 90 minutos de fútbol y con un amistoso de 85 minutos contra El Tanque Sisley. Eso fue todo adentro de la cancha. Y te agrego más: muchos de los jugadores de River que viajaron a Bolivia debutaban en un avión. Tenías que ver las caras de sorpresa de algunos de ellos. ¡Se les daba todo junto! El primer viaje en avión y el estreno en un partido internacional. Son experiencias muy fuertes que tenés que procesar con tiempo, pero que aquí las circunstancias te obligan a realizarlas de una”.

Las preocupaciones de Almada, continúan: “Estamos inquietos por el viaje para el partido de ida del 21 porque no hay conectividad en Uruguay. Para llegar a Medellín tenemos que viajar casi dos días. El itinerario que está por confirmarse es San Pablo con espera larga, Panamá con espera larga, Bogotá y Medellín. ¡Son más de 30 horas! Estamos preocupados por el escaso descanso que tendrán los jugadores”.

De todas formas, se reconforta con los buenos resultados que recoge y explica los secretos: “Trabajo, humildad, compañerismo, solidaridad y convencimiento de lo que hacemos, que crean en la propuesta y en las condiciones que ellos tienen”. Así es el mago del Prado.


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