Alfaro en la ciudad de la alegría

El delantero pasó una temporada sin jugar en Tailandia pero aprendió mucho de la filosofía budista

Emiliano Alfaro analiza ofertas. Tiene 28 años y arrastra una inactividad de una temporada. Pero propuestas no le faltan. En su pasaporte futbolero figuran los sellos de Argentina, Paraguay, Italia, Emiratos Árabes Unidos y Tailandia y mientras decide su futuro, recuerda a Referí su pasado reciente y sus experiencias en el extranjero.

En su currículum puede decir con orgullo que su primera salida al extranjero se debió a la insistencia de Diego Simeone. Eran principios de 2010 y el entonces entrenador de San Lorenzo de Almagro lo llamó varias veces para que convenciera al presidente negriazul José Luis Palma para dejarlo salir.

"Palma estaba duro entonces y Simeone me hizo la cabeza para que lo intentara convencer. Costó pero se hizo. Fui un año a préstamo", expresa.

En el ciclón, bajo el mando del actual entrenador de Atlético de Madrid, jugó 15 partidos y anotó dos goles. "Uno fue a Tigre y el otro a Argentinos Juniors que ese torneo salió campeón".

A mitad de año, jugando un torneo de invierno, en el que le anotó un golazo a Racing, y ya bajo el mando de Ramón Díaz, se lesionó la rodilla.

"Fue una lesión complicada, estuve cinco meses parado justo cuando me jugaba que hicieran uso de la opción de compra". Apenas sumó presencias en tres partidos y tuvo que volver a Liverpool.

Tras un semestre volvió a emigrar. Esta vez a Olimpia de Paraguay, entonces dirigida por el polémico Marcelo Recanate.

"Hice tres goles en dos partidos de pretemporada pero lo que me contaban los uruguayos de los líos que tenían con el presidente eran terribles. Me volví antes que empezara el torneo", dice.

En 2012 fue transferido a Lazio a cambio de € 3,2 millones firmando un contrato por cinco temporadas.

"Me quedé con ganas de tener más oportunidades. Estaban Miroslav Klose, Djibril Cissé, Mauro Zárate, Tomasso Rocchi y Libor Kozak; se jugaba con un solo delantero y era muy bravo morder minutos", rememora.

Buscó una salida a préstamo y fue a dar a Dubái para jugar en Al Wasl la temporada 2012-2013.

"Fue una experiencia increíble. En lo deportivo me fue notable (23 goles en 32 partidos), conocí otra cultura y viví en una ciudad increíble".

Ahí subió al edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa, de 828 metros: "Querés subir pero cuando estás arriba te querés bajar enseguida", dice a las risas.

Tras volver a Lazio (2013-2014) y jugar un año cedido a préstamo a Liverpool (2014-2015) al que devolvió con goles a primera división, Alfaro se fue al exótico mercado de Tailandia, donde fichó por Buriram United.

Llegó en setiembre del año pasado pero el torneo comenzaba en febrero de 2016. Y antes del arranque se lesionó la rodilla por lo que no pudo jugar más que un par de amistosos.

"Culturalmente fue una experiencia muy buena. Los tailandeses son budistas y tienen una filosofía de vida de paz y amor. Yo vivía en la ciudad de la alegría". Así se conoce a Buriram.

"Más allá de la pobreza que se ve en el país, los tailandeses viven bien y no se hacen problemas por sus padecimientos. En ese sentido, vivir ahí fue todo un aprendizaje. A veces nos complicamos por cosas tan pequeñas y ellos viven felices con lo que tienen; no se hacen problema y se quejan poco", dice Alfaro que no jugó pero no se queja. Mientras sigue la espera.

Simeone, el gran DT

"Cuando lo tuve ya había sido campeón con Estudiantes y River Plate. Es un gran entrenador por lo que contagia en el día a día, por cómo está en todos los detalles y por el carisma que tiene. Sabe convencer a los líderes del grupo y así maneja al plantel con su impronta", dice Alfaro sobre el Cholo Simeone.

Fórmula 1 en Abu Dabi

El 4 de noviembre de 2012 vio junto a Martín Fernández, un uruguayo que vive en Dubái, el Gran Premio de Fórmula 1 de Abu Dabi donde se impuso el finlandés Kimi Raikkonen en lo que fue su único triunfo de la temporada. El campeón Sebastian Vettel terminó ahí tercero.

De paseo en el Coliseo

"Los romanos son complicados", confiesa Alfaro que llegó con toda la ilusión a Lazio donde apenas sumó ocho partidos en dos temporadas. Por supuesto que visitó el Coliseo de Roma y degustó la cocina italiana, pero la falta de chances lo llevó a irse a préstamo a Al Wasl y a Liverpool.

Miroslav Klose, el ejemplo a seguir

"No solo es un jugadorazo sino que es flor de tipo. Sencillo y humilde. Aprendí mucho viéndolo entrenar y jugar. Un fenómeno".

Álvaro González, crack en Lazio

"Cuando el Tata estaba en Lazio era muy criticado en la selección y no entendíamos: en el club era muy valorado".


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