Alexis: el señor de los milagros

El arquero superó todos los diagnósticos, sueña con volver a jugar y es un ejemplo de superación
"Ahora con el photoshop poneme a mí la cara de Brad Pitt y a ella la de Julia Roberts", dice el entrevistado para la risa general de una platea compuesta por su esposa, un periodista y un fotógrafo.

El dueño de las palabras no es un comediante, ni un actor, ni un mediático de turno. No vive de hacer chistes ni de caer simpático. No lo necesita.

Es Alexis Viera, muestra viva de un sano optimismo que el 25 de agosto del año que se va recibió dos disparos y una condena médica: quedaría postrado en una silla de ruedas durante toda su vida.
Pero no. No con él. Al pibe de Colón que se forjó en el sacrificio del Parque Roberto no lo iba a vencer un diagnóstico, ni una bala, ni dos.

La resurreción del arco
"Me dijeron que tenía un 1% de posibilidades de poder caminar. El panorama era negro, encima sumale que no sentía nada en las piernas y a los 15 días, cuando me van a sentar en la cama por primera vez, me tienen que ayudar porque no movía nada. No podía aguantar un segundo sentado por el dolor. Me habían dicho que iba a estar toda la vida en sillas de ruedas y no podía ni sentarme pero mi fe fue tan grande que pude ir aguantando y luego pude empezar a ejercitar las piernas. Hoy la derecha está en un 80% recuperada y la izquierda un 20%, me falta mucho, pero sé que la voy a recuperar", le dice Alexis a Referí, luego de dejar el andador que lo trajo, por sus propios medios y con mucho esfuerzo, hasta el living del hogar familiar.

No tiene que demostrarle nada a nadie. No hay cámaras prendidas ni pedidos de destreza. Sin embargo toma impulso, se apoya en una pierna derecha que le responde y una pierna izquierda que aún lucha por despertarse.

"El tratamiento es costoso y los medicamentos no están al alcance de la mano. Si dependía del sueldo ya estaba fundido hace rato".

Se agita por el esfuerzo pero toma aire y sigue: "Yo soy un milagro de vida, dios me da una nueva oportunidad para vivir y el milagro no va a ser a medias, va a ser completo. De corazón sentía que iba a volver a caminar cuando nadie daba nada por mí".

Estar en su piel es todo un desafío. Edificó el patrimonio de su familia en base al trabajo que hizo con un cuerpo que ahora muchos dieron por inútil.

La vida de Viera es un reto diario: "En Colombia siempre usaba el andador en espacios cerrados y en espacios abiertos la silla de ruedas porque son trayectos más largos. Me dieron una férula nueva para la izquierda porque me traba la pierna y puedo usarla para tramos un poco más largos. Pero lo positivo es que desde que llegué a Uruguay no usé la silla de ruedas y la férula tampoco, ando con el caminador para todos lados. Tengo que caminar con mucho cuidado porque si doy un paso en falso me caigo".

Alexis Viera

Hay algo que no se alteró, su memoria, y aún recuerda los detalles de esa tarde: "Me acuerdo de todo porque siempre estuve consciente y hay imágenes que no me las borro nunca más, como mi señora preguntándome si estaba bien y mi hijo bajando la escalera a los gritos pensando que le habían matado al padre. A los médicos les decía que me sedaran porque no aguantaba más el dolor. Eso me queda en la retina. Yo sentí el primer disparo, después que las piernas se me encojen y me pesan 500 kilos. Me dieron dos tiros y el disparo que entra por la espalda me atraviesa el pulmón, pega en la vertebra y me lesiona la médula. En ese momento quedé inválido de la cintura hacia abajo".

Ese día, Alexis se iba a comprar un gimnasio para un emprendimiento propio. Llevó la documentación del banco y las tarjetas al local que sería suyo pero le dijeron que la máquina para pasar la tarjeta se había roto, que volviera con dinero en efectivo. Así tuvo que volver sobre sus pasos, retirar dinero en efectivo del banco y pasar por su casa del barrio El Caney, uno de los más lujosos ubicados al sur de Cali.

Cuando su mujer ya se había bajado del auto dos hombres armados la abordaron y el resto es historia conocida. ¿El destino? ¿Las vueltas de la vida? ¿Si la máquina para hacer la transacción bancaria funcionara Alexis podría estar hoy atajando? La fuerza de voluntad y la recuperación como meta evitan las hipótesis: "Dios te da el camino y la fuerza, vos tenés que poner tu fuerza de voluntad, porque dios no te va a dar nada gratis. Cuando alguien quiere algo tiene que ir a buscarlo. El apoyo de mi señora, de mis hijos y de mis padres fue fundamental. Mis padres y mis hermanos viajaron a Colombia para estar conmigo y la familia de mi señora siempre estuvo al tanto. A mí me dieron un 1% de probabilidades de caminar y estoy caminando. Nadie tiene la autoridad de decirle a alguien lo que puede hacer y lo que no, la última palabra siempre la tiene dios. Después estaba en mí intentarlo o quedarme sentado en una silla".

"Me hicieron una transfusión de 12 bolsas de sangre porque llegué desangrado. La sangre colombiana me ayudó a vivir, pero la sangre charrúa no la cambio por nada, los uruguayos vamos a la guerra con un tenedor".
Pero Viera, como buen inconformista, puso el listón aún más alto: "El 25 de agosto de 2015 fue el robo y el 25 de agosto de 2016 mi meta es volver a jugar al fútbol. Además tengo ganas de presentar un proyecto de una escuela de fútbol e instalarme a vivir allá".

Lejos del rencor que puede sentir una persona expuesta a tanta violencia, Alexis perdonó a su agresor: "Esa persona está equivocada y enferma. Una persona normal no hace eso, te roba y listo, no te pega dos tiros. Además el daño ya está hecho y no quiero una revancha. El odio y el rencor no te sirven para nada, te hacen daño. Fue una persona que se equivocó, debe aceptar su error y cumplirlo. Yo no soy nadie para juzgar, el que juzga es dios".

Durante su recuperación recibió mensajes y llamadas de todo tipo y color, pero hubo una que lo sorprendió: la de Luis Suárez: "Con Luis hay una anécdota porque jugábamos River Plate contra Nacional en el Parque Central. Era el primer año de Luis de titular y Nacional tenía un equipazo. Hacía sus goles pero también los erraba y en ese partido tuvo siete mano a mano conmigo y se los tapé todos. Al año siguiente me toca ir a Nacional y con Luis siempre nos reíamos de que gracias a él, yo había llegado al club. Cuando estaba internado Luis me llamó desde Barcelona y le dije: 'pensé que te habías olvidado de los amigos' y él me contestó `gordo que me voy a olvidar de los amigos si yo mismo te lleve a Nacional`. Me sorprendió la llamada y gracias a dios es uruguayo, porque Luis parece de otro planeta".

El 2015 la vida de Alexis Viera cambió para siempre, pero su optimismo y su coraje están intactos: "Brindo por la vida, le doy gracias a dios que estoy vivo y que puedo ver crecer a mis hijos, que estoy con mis padres y que tengo un país que se portó muy bien conmigo, tengo motivos para brindar y estar borracho seis meses (risas)".

El milagro llegó a fin de año.

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