Alerta por "hooligans" brasileños a pocos meses del Mundial

Jugadores amenazados por hinchas y peleas entre barras, son algunos de los varios incidentes recientes que han asustado a los amantes de este deporte de cara al Mundial 2014

Hinchas furiosos intentan estrangular a un futbolista de su propio club, un aficionado es golpeado por rivales incluso después de caer inconsciente en pleno estadio: imágenes brutales de la violencia a la que han llegado los fanáticos en Brasil.

Puede que las hinchadas brasileñas no tengan la fama de los "hooligans" en Inglaterra, pero el fútbol local está lleno de grupos que no dudan en agredir a sus rivales ni, en ocasiones, al propio club que dicen defender.

Varios incidentes recientes han asustado a los amantes de este deporte de cara al Mundial 2014.

Un centenar de hinchas de Corinthians interrumpió hace una semana los entrenamientos del club e intentó estrangular al delantero peruano Paolo Guerrero para castigarlo por la goleada 5-1 que le propinó su eterno rival Santos por el campeonato paulista.

Los hinchas amenazaron también con romper las piernas de Emerson y del exatacante de Milan, Pato -transferido a Sao Paulo tras las agresiones- que había sido vendido a Corinthians en el traspaso más caro del fútbol brasileño, 15 millones de euros.

Los tres jugadores son protegidos ahora de sus propios hinchas por varios guardaespaldas.

Ya en diciembre, hinchas del carioca Vasco y de Atlético Paranaense se enredaron en una violenta pelea en un estadio del sureño estado de Santa Catarina, que terminó con el aterrizaje de un helicóptero policial en pleno campo de juego y cuatro heridos.

La pelea ocurrió dos días después del sorteo de grupos para el Mundial y las imágenes recorrieron el mundo.

La propia presidenta Dilma Rousseff reaccionó enérgica, pidiendo medidas efectivas contra la violencia en los estadios, que están aún en evaluación.

Defender banderas

"¿Si he peleado con otros hinchas? Claro que sí. La pelea es una consecuencia", declaró a la AFP Alan Mateos, hincha del club Corinthians de Sao Paulo.

¿Consecuencia de qué? "De tener que defender nuestra bandera", afirmó este parco joven de 25 años que hace más de una década integra la hinchada 'Gavioes da Fiel', una de las mayores de Brasil, con unos 100.000 miembros, y que ha sido vinculada a la reciente agresión contra los jugadores del club.

Reticente a dar más detalles, Alan aguarda un partido de Corinthians junto a sus amigos de los 'Gavioes' en las gradas del estadio Canindé, en Sao Paulo.

Todos dan una imagen de chicos rudos: sin camisetas, con frases o escudos tatuados en la piel y bermudas en blanco y negro, los colores del Corinthians.

Hay adrenalina en el aire y las pasiones de hombres y mujeres se desatan con gritos y cantos al ritmo de un bombo, cerca del cual se agrupan los hinchas más agresivos que lanzan amenazas e insultos y se muestran dispuestos a todo.

"Defender a Corinthians es nuestra pasión. Estamos ahí, en todos los juegos, siempre", dice a la AFP Wagner da Costa, presidente de los 'Gavioes'. "Somos 'corinthianos' antes que brasileños", agrega Alan Mateos, consultado por posibles pelas entre fanáticos durante el Mundial, entre el 12 de junio y el 13 de julio.

"No temo que ocurra algo, las hinchadas están vinculadas a los clubes y no a las selecciones", coincidió el abogado Eduardo Carlezzo, miembro de la comisión sobre Derecho Deportivo en la gremial Orden de Abogados brasileños.

Según un recuento del diario deportivo Lance, 30 personas murieron en incidentes entre hinchadas en Brasil en 2013.

¿Penas más duras?

Para Carlezzo, el Estatuto del Hincha - una ley del 2003 que establece penas de entre uno y dos años y una multa para hinchas violentos- es insuficiente para combatir las agresiones ligadas al fútbol. "Falta fiscalización, información de inteligencia y una ley con penas más duras para castigar", aseguró.

"Pero la represión por sí sola no resolverá esta cuestión", dijo a la AFP Bernardo Buarque de Hollanda, profesor de la Fundación Getulio Vargas y autor de libros sobre hinchadas de fútbol.

¿Quiénes son entonces estos hinchas fanáticos? Según este investigador, en gran mayoría son jóvenes de sexo masculino, de entre 14 y 25 años de edad.

"A primera vista da la impresión de que se trata exclusivamente de jóvenes de la periferia, con trabajo precario y baja escolaridad, sin aspiraciones de ascenso social. Pero es arriesgado generalizar: conozco a varios líderes de las 'torcidas' que tenían diploma universitario y vivían en la zona sur de Río", la más elegante de la ciudad, comentó.

Graves incidentes en el fútbol brasileño

Fuente: Por Natalia Ramos, AFP

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