Alejandro Foglia cumplió

Trabajó haciendo fletes en Europa y como entrenador de vela en Barcelona en los últimos cuatro años para completar la financiación de su preparación olímpica

Hizo fletes por Europa y trabajó como entrenador de velas en Barcelona para financiar su último ciclo olímpico que se completó el lunes en Weymouth and Portland. Alternó entrenamiento con trabajo, sueños con ilusión, deseos con jornadas interminables de gimnasio. El triunfo de los deportes menores en Uruguay está asociada a una sola realidad, el sacrificio personal y ese amor propio que conduce a algunos pocos elegidos a protagonizar historia de entrega y pasión como la de Alejandro “Jano” Foglia, el héroe de la delegación celeste que participó en Londres 2012 y que culminó octavo en la clase laser standard de vela.

Atrás de ese segundo puesto en la medal race, en la que estaban los mejores de la clase en la cancha norte de Weymouth, que su preparador físico definió como correr la final de 100 metros contra Bolt y culminar segundo, fue el reconocimiento en números de casi cuatro años de trabajo en el anonimato, de esfuerzos sin pausas, de sacrificios incalculables, de sufrimientos que marcan a fuego la personalidad y refuerzan el espíritu ganador de un atleta. Porque es a partir de eso, cuando se llega arriba.

Antes de completar una formidable regata final en laser, que le permitió trepar al octavo lugar de la clasificación final, Jano había estado cinco veces compitiendo en esa misma cancha en la que ayer terminó segundo. Su mejor actuación en las cinco regatas anteriores a los juegos fue un lugar 19º. Nada alentador, por cierto, en su momento y con la competencia olímpica a la vista. Sin embargo, sumó, a partir de esos golpes y del mes y medio que trabajo entre mayo y junio, la experiencia que necesitaba para destacarse entre los mejores.

Atrás del éxito está el sacrificio. Jano mira para atrás y repasa. Fueron cuatro años de entrenamiento –los tres últimos en Barcelona que le costaron entre US$ 80 mil y US$ 100 mil, le dijo a El Observador, un presupuesto inferior con relación al de las cifras millonarias que manejan sus rivales, que llegan con todo el confort y la tecnología. La próxima semana tendrá que empezar nuevamente de cero, porque todos sus ingresos los volcó al deporte y su inversión redundó en la mejor actuación de un deportista celeste en Londres 2012. Sin embargo, mira la cuenta en el banco, las propiedades que dispone, y está en cero.

Para financiar ese exiguo presupuesto de unos US$ 100.000, Foglia recibió en los dos últimos años la beca olímpica de US$ 1.000 mensuales, un aporte de Yacht Club Punta del Este, una “ayuda caída del cielo” de DirecTV, que le brindó un plus económico a algunos deportistas uruguayos, y el resto fue a puro pulmón. Trabajó como entrenador de vela en el Club Náutico Garraf de Barcelona y se rebuscó trasladando las embarcaciones de sus rivales en una furgoneta que compró en España en 4.000 euros y que ya no solo le sirve para uso personal, sino para ganarse los pesos que le permitieron pagar sus cuentas para prepararse para Londres 2012.

Mientras Foglia manejaba por autopistas de Europa trasladando embarcaciones, sus rivales, muchos de los cuales quedaron debajo suyo en la clasificación final de ayer, simplemente llegaban a la sede de los torneos a competir. Ahí es donde aprendió el valor del esfuerzo, el premio al sacrificio y que lo que cuesta vale. Y cuando su rostro dibuja la sonrisa más grande que alguna vez haya visto, entiendo por qué estar entre los ocho mejores del planeta le brinda esa enorme felicidad. Porque atrás de cada movimiento estratégicamente aplicado, atrás de cada maniobra debidamente respaldada, está la transpiración del hombre que sale a forjarse su camino sin la caja de resonancia que puede significar para otros deportes.

Foglia está en la selecta nómina de los deportistas olímpicos, pero del puerto de Portland se va como siempre, en la bicicleta que lo acompaña a todos lados. Recorre los tres kilómetros que separan la zona de embarque con la mini villa olímpica y disfruta el placer que brinda el éxito, y que, increíblemente, también en el anonimato de los deportes menores, puede disfrutar con un puñado de uruguayos ajeno a su círculo íntimo (una decena de periodistas, el Director Nacional de Deportes, Ernesto Irurueta, el presidente de la delegación, Julio Pérez, el abanderado Rodolfo Collazo, el entrenador y el dirigente de remo). Sin embargo, poco le importa el entorno. Es su día más brillante y no mira para el costado, mira para adentro y hacia su entorno más cercano. Está cumplido. Bien cumplido. Es un campeón de la vida.

El carrerón de Foglia
Alejandro Foglia se presentó ayer en la medal race, la última regata de 30 minutos que acumula puntos dobles, en la novena posición y necesitaba ganarle por al menos cuatro lugares al guatemalteco para superarlo en la octava, por siete al británico (séptimo) y por ocho al alemán (sexto). Jano hizo un carrerón, salió segundo y siempre se mantuvo entre los tres primeros. Completó la prueba detrás del alemán, a solo dos segundos y logró más de la mínima diferencia que necesitaba con el guatemalteco para superarlo en la clasificación.

Con el octavo lugar, Foglia recibió un diploma que destaca su labor deportiva en Londres 2012.

Las posiciones finales en el medal race fueron: Groteluschen (Alemania), Foglia (Uruguay), Goodison (Gran Bretaña), Murdoch (Nueva Zelanda), Bernaz (Francia), Myrgren (Suecia), Maegli Agüero (Guatemala), Stipanovic (Croacia), Slingsby (Australia) y Kontides (Chipre).

El Profe afuera
El grupo de trabajo con el que contó  Alejandro Foglia en Weymouth and Portland estuvo integrado por el preparador físico Óscar Gadea, su entrenador Diego Romero y el apoyo anímico de su hermana Andrea, que también participó en Londres 2012. Eso sí, se planteó una situación por demás particular: Gadea, su entranador físico, no fue acreditado por el Comité Olímpico Uruguayo para los Juegos de Londres y los costos de su pasaje, estadía y alimentación corrieron  por cuenta de Jano. Y el otro detalle: que Gadea sí lucía una credencial, que le otorgó Guinea Ecuatorial, país en el que trabaja con algunos atletas. 

Piensa cambiar de clase
En los planes de Alejandro Foglia está cambiar de clase y piensa competir en Río de Janeiro 2016 en Fynn, en el que se desenvuelven mejor deportistas con sus características. Laser es para aquellos que promedian 82 kilos, y Jano está en 85. Fynn es para 95 kilos. La desventaja, según el uruguayo, es que se trata de una clase mucho más costosa.

Los hermanos Foglia llegarán hoy a la villa olímpica, donde pasarán los últimos días de estadía en Londres. “Quiero vivir la fiesta de los Juegos y por eso quiero estar en Londres”, dijo a El Observador. En Weymouth and Portland solo estaba la familia de la vela.

 


Fuente: Enviado a Weymouth and Portland

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