Aldo, la pasta al dente, por favor

El cocinero de la selección reveló algunos secretos del plantel; los que juegan en Italia impusieron la pasta de determina forma, se agregó el sushi y la picada de pizza luego del partido es una tradición

Un buen día los jugadores que militan en Italia llevaron la sugerencia al Complejo de la AUF. “Aldo, sabés que la pasta allá se come al dente”. El joven cocinero de la selección escuchó y tomó nota. Con el paso del tiempo, los amantes del sushi se animaron a pedir la tradicional comida oriental que se transformó en una especie de menú predilecto del plantel seleccionado.

Aldo Cauteruccio hace 10 años que trabaja en la selección uruguaya. Conoce cada uno de los gustos de los jugadores. A algunos los conoció en las selecciones juveniles. Admite que cuando hace un asado es “un gol de media cancha”. En una charla con sabor, revela los secretos de la cocina de Uruguay.

“Conozco los gustos y no los disgustos de los jugadores, pero son todos sanos y como se sirve un buffet no hay drama. Además los jugadores aportan ideas”, comenzó diciendo Cauteruccio a El Observador.

Y la charla se dispara a la interna de un grupo como pocos.  El cheff celeste cuenta que en el Mundial de Sudáfrica 2010 apareció un plato que tal vez no era esperado: “En el Mundial por ejemplo incorporamos el sushi que es saludable. ¿Quién le pidió? Varios lo pidieron. En ese sentido es un plantel interesante. Y tiene buena salida”.

Cauteruccio agregó que: “Viste que en Uruguay por ejemplo comemos pasta más pasada que en Italia, pero vinieron los que juegan en Italia y nos dijeron eso, entonces la hacemos más al dente. En tres días de pronto la variedad no es problema, pero en varios días pesa. Hay momentos en que hay una nube que me agobia, pero entro a una cámara, veo los productos y ya comienzo a mezclar ideas”.

El cocinero celeste tiene claro que no puede tomar riesgos, pero le gusta agregar sabores a sus platos. “Riesgos no se toman, es simple, no se experimenta. A ver, yo haría mil cosas y otras las transformo. Me gusta agarrar algo e inventar pero evitando riesgos, que todo sea normal para que mañana no me aparezca un jugador con dolor de estomago”.

Y enseguida agrega un dato de su experiencia: “En Sudáfrica fue complicado porque fueron 40 días y es África, pero hay que estar preparado para todo. Trato de transformar, se puede hacer una idea para darle variedad a la comida”.

El viaje a Jordania
Cauteruccio reveló que su viaje a Estambul y Jordania estaba previsto dentro de la planificación.

“Siempre que hay un partido oficial de Eliminatorias, Copa América, Mundial, o Confederaciones viajo para estar al frente de la cocina, entonces estaba al tanto de que viajaba para este partido”.

Cuateruccio dijo que no se trajo absolutamente nada de Uruguay pese a las diferencias y costumbres en los platos que existe entre Uruguay y el mundo árabe.

“No porque tenemos un menú que está en todos los partidos. Los cortes de carne son los mismos y el pescado por la categoría de los hoteles están. En la carne son cortes internacionales, de exportación. Y los vegetales están en todos lados. Además venimos con una experiencia previa de que todo lo que requerimos está presente en todos lados. Lo que sí traemos es mucha yerba porque no puede faltar. Son 30 kilos, que al precio que está la yerba es una locura, es como traer lingotes de oro. Pero la yerba no puede faltar. Traemos dos o tres marcas. El mate es la bebida de todos, es colectivo, se suman todos”.

El cheff reveló como es su tarea que se inició en Estambul.

“No tengo ayudante acá, vengo solo pero en el hotel hay un equipo a mi disposición. ¿El idioma? Con el inglés y el dedo que señala se saca todo adelante. Yo tengo un inglés gastronómico. Pero los que trabajan en las cocinas de estos hoteles son todos muy profesionales. Lo que está bueno es el intercambio gastronómico y cultural. Pero yo ahora llego y por ejemplo no se donde están las cosas en el hotel. Me reúno con el encargado de la cocina, para ver los productos y las dudas que tienen”.

Consultado para cuantas personas tiene que cocinar, respondió: “Generalmente son unas 45 a 50 personas, depende de la instancia. En el complejo se cocina para la misma cantidad de personas. Se hace todo al mismo tiempo porque como es un buffet.

Cauteruccio llegó al país de las especias. “A la hora de la planificación es el médico el que me baja la orden con las necesidades. Yo trato de ponerle el sabor. Después de un partido aportar cosas como una pizza, que ayuda a recuperar más rápido. Y eso les gusta a todos. Una picadita de pizza. Después mucha ensalada, mucho colorido. Antes de los partidos comidas con más carga de proteína como carne y pollo. Recomendaciones ninguna, son profesionales y tienen su rutina. Las recomendaciones en todo caso las realiza el médico, yo simplemente debo tener cuidado en la seguridad de los alimentos.

Cauteruccio finalizó diciendo cual es el sabor principal que le queda de boca con su tarea: “La mayor satisfacción es cuando vuelven a la cocina los platos vacíos. Los muchachos me dicen lo bueno lo malo. Que me digan ‘no me gusta’ no lo tomo como una ofensa porque sobre gustos no hay nada escrito”.


Fuente: Jorge Soñorans, enviado a Estambul

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