Albín llegó como figura y fracasó

Su nivel fue otro de los motivos del fiasco del equipo tricolor.

Si buscas un número 10 y te dan a elegir entre Juan Albín y cualquier otro del medio, elegís a Albín”, dijo Eduardo Ache cuando justificó la contratación del futbolista que actuaba en Espanyol.

A principio de año el técnico Gustavo Díaz buscaba un volante de creación que ocupara los espacios que no podía Álvaro Recoba por su fragilidad física. Se había ido Matías Cabrera a Italia y el plantel se quedó sin otro 10.

Surgieron los nombres de Fabián Canobbio, de gran Apertura en Progreso, y el de Rodrigo Díaz, un argentino que jugaba en Deportes Iquique de Chile. Pero cuando apareció Albín, el presidente no lo dudó.

Con 26 años y varias temporadas en España, parecía el ideal para tomar la posta de la creación desde el principio de los partidos y que los rematara el Chino Recoba en los tramos finales.

“Si quería me quedaba en Europa. Tengo contrato por tres años más con Espanyol. No era titular, pero el técnico me tenía en cuenta. Estaba recuperado de las lesiones y no quiero dar excusas, pero si las lesiones me hubiesen respetado no estaba acá”, dijo Albín a El Observador antes de su reestreno con la camiseta tricolor.

Pero volvió porque “este club me dio la oportunidad de estar seis años y medio en Europa. Algunos pensarán que es un paso atrás volver del primer nivel para jugar en Uruguay. Yo no lo veo así y espero hacer las cosas bien este semestre para volver a Europa”.

Ese era el pensamiento del jugador nacido en Salto. Pero salvo un segundo tiempo contra Toluca en México, donde se destacó, y otro encuentro contra Fénix por el Clausura, después no consiguió nunca meterse en los partidos.

Albín es de poco hablar. Generalmente rehuye a brindar entrevistas y al final de cada entrenamiento un familiar pasaba a buscarlo hasta la misma zona de vestuarios. Muy pocas veces apareció por el comedor, al menos cuando estaba presente la prensa.

Uno de los técnicos que lo conoce bien dijo que el problema de Albín no es físico, sino que “es mental, está todo en la cabeza”.

Se habló también de problemas particulares que hicieron desviar su atención del fútbol. Pero él habló el viernes en el programa Las Voces del Fútbol (AM 1410)y descartó ese rumor: “Cuando vine me lesioné y lamentablemente en ningún partido lo pude hacer bien. No es una excusa, pero nunca jugué al 100% después que me hice un esguince”.

Todo pasó “por mi falta de confianza” añadió y contó que consultó a un psicólogo para desahogarse.

Nunca fue Albín un futbolista de carácter fuerte. Cuando comenzaba en Nacional le decían Fatiga por su forma de entrenarse y de moverse en la cancha, como cansado, sin ganas.

Pero sobresalió por las condiciones que posee para manejar el balón y para meter pases con precisión. Sin embargo, en estos meses no pudo desnivelar y Nacional lo sintió. Fue un motivo más del fracaso.


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