Alarcón revolucionó el fútbol

En su tiempo frente al club el padrón social creció históricamente, se generaron ingresos millonarios y ganó tres uruguayos. Mirá el interactivo

Ricardo Alarcón cambió el estilo de conducción de un club en el fútbol uruguayo. Durante los seis años de gobierno en Nacional (el 8 de diciembre termina su segundo mandato) profundizó el cambio de modelo de gestión y de cultura en la organización. El club se profesionalizó en sus distintas áreas. Priorizó la marca Nacional y el concepto “Cultura Nacional”. El padrón social creció en cifras récord. Actualmente tiene más de 50.000 socios.

Deportivamente, Nacional ganó tres Campeonatos Uruguayos y avanzó a semifinales de la Copa Libertadores tras 21 años. Transfirió a 13 jugadores surgidos del club, con una venta récord: la de Sebastián Coates a Liverpool inglés por US$ 12.500.000.

Creció en infraestructura. El Parque Central pasó de una capacidad de 11.500 personas en 2006 a las 22.500 actuales. Se levantaron seis tribunas (una de ellas, la Héctor Scarone, se encuentra en la última etapa).

Entre tantos acierto, un punto en contra es que en el último año se infló el presupuesto mensual, que ascendió de US$ 600.000 a US$ 1 millón.

Durante la administración de Dante Iocco (1998-2000), Alarcón integró la comisión de recuperación social. Luego formó parte de la segunda directiva de Eduardo Ache (2003-2006) y desde fines de 2006 es el presidente de la institución al ganarle las elecciones a Pablo Martínez.

Lo primero que hizo Alarcón fue una “Declaración de lealtad institucional” para que firmaran los demás integrantes de la directiva. Se comprometían a “actuar con probidad, rectitud, honradez y hombría de bien” a “impedir y denunciar toda situación o acto perjudicial para los intereses del club”, a “proceder con total interés económico” y a “no efectuar declaraciones públicas censurando resoluciones de la Directiva”. El que incumpliera, debía renunciar.

A los pocos días sucedió el primer cortocircuito con el vicepresidente Víctor Della Valle, quien renunció.

Alarcón creó una comisión de contrataciones para negociar con los empresarios. Se logró que cada jugador que llegara al club dejara un porcentaje si era transferido después.

El club contrató a especialistas en marketing y se profesionalizaron las áreas más importantes.

Se contrató a uno de los líderes de la hinchada para lograr la autogesión y evitar hechos violetos. Sin embargo, hubo momentos críticos, como cuando el juez Líber Prudente suspendió un partido o cuando quedó trunco un encuentro de Copa Sudamericana porque un línea fue agredido.

Se contrató personal de seguridad para las tribunas y para los viajes al exterior.

Socios y Parque Central

Los registros sociales sobrepasaron las expectativas y alcanzaron cifras récord durante los últimos seis años. Una de las prioridades de Alarcón cuando fue reelecto era llegar a los 30.000 asociados; actualmente el club tiene más de 50.000.

Las reuniones de comisión directiva en distintas ciudades del Interior fue una de las medidas integradoras que resultaron exitosas. En marzo de 2010 el club alcanzó los 29.564 socios, quebrando una marca histórica que se había registrado en 1992. En el primer clásico que Nacional fue locatario, la directiva resolvió que sus asociados ingresaran gratis.

Durante la gestión continuó con la transformación del Parque Central, iniciada en 2004 durante el gobierno de Eduardo Ache. Actualmente el Parque posee 68 palcos, 5.363 butacas y un proyecto para alcanzar una capacidad de 40.000 personas.

Tricampeón uruguayo

Deportivamente empezó mal. Se demoró en decidir la continuidad del técnico Martín Lasarte. “Mi técnico era Lasarte, pero la opinión pública mal manejada hizo que Lasarte renunciara”, dijo Alarcón.

Lo primero que tuvo que hacer el presidente fue negociar una deuda que el club mantenía con el plantel de futbolistas para destrabar la decisión de no empezar los entrenamientos en enero 2007.

Luego contrató al técnico Daniel Carreño porque su primer candidato, Gerardo Pelusso, tenía contrato vigente en Perú. El primer jugador que llegó fue el golero Fernando Muslera, cuya ficha fue comprada por Daniel Fonseca y luego cedida a Nacional. En ese primer período de pases negoció con varios contratistas y tuvo problemas con Francisco Casal. No aceptó el “paquete” que le propuso Casal (Anchén, Pato Sosa y Horacio Peralta) para que renovaran contrato Gonzalo Castro y Jorge Martínez. Finalmente se quedaron estos dos más el Pato Sosa.

 El primer torneo bajo la presidencia de Alarcón fue el Clausura 2007, en el que Nacional terminó 12º. Fue eliminado en cuartos de final de la Copa Libertadores y resultó campeón de la Liguilla.

A la séptima fecha del Apertura 2007 fue despedido Carreño y firmó Pelusso. Los grandes éxitos en la cancha llegaron en 2009, cuando Nacional consiguió el Campeonato Uruguayo y llego a semifinales de la Copa Libertadores.

El tricolor repitió el título uruguayo en 2010-2011 con la conducción de Juan Ramón Carrasco y en 2011-2012 con Marcelo Gallardo. La contratación de estos dos entrenadores terminaron dándole la razón a Alarcón ya que ambos fueron apuestas riesgosas. El primero porque era duramente resistido en el club y el segundo porque no tenía experiencia como DT.

Entremedio fracasó el intento de potenciar a un técnico de la casa como Luis González.

A lo largo del sexenio de Alarcón el club contrató a 86 jugadores, de los que el 50% resultó un fracaso y basta recordar a Giancarlo, Bany Lozano, Bruno Coutinho, Cazulo, Mondaini, Pernía, Carlao, Vigneri, Poclaba y Aguirre, entre tantos. Hubo también grandes aciertos, como Muslera, Bertolo, Matías Rodríguez, Fernández, Matute Morales y Recoba, entre otros tantos.

De 26 clásicos disputados, Nacional ganó 12, empató nueve y perdió cinco. Otro punto a favor.


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