¡Al fin se terminó!

Cambió de técnico, Japo Rodríguez sufrió un accidente automovilístico, la sanidad fue suspendida, errores de sus goleros marcaron el errático rumbo aurinegro en el Apertura

Cambios permanentes, un entrenador que no encontró el rumbo y otro que se encontró con un problema más grave del que pensaba, sanidad suspendida, accidentes fuera de la cancha y hasta cambios en la sanidad marcaron el rumbo a Peñarol en el campeonato Apertura.

Bajo estas circunstancias era imposible poder caminar por el sendero adecuado y el equipo se terminó estrellando contra un muro en la que significó una de sus peores campañas en toda la historia.

Peñarol empezó mal la historia. La derrota en la primera fecha contra River Plate pegó duro. Para colmo de males uno de los nuevos jugadores incorporados perdió la confianza en el debut. El defensa Jonathan Sandoval no pudo con Techera y el técnico Diego Alonso no reaccionó para cambiarlo de punta a tiempo. La tribuna se le vino encima al jugador.

En la tercera fecha se produjo otro hecho que marcó el rumbo del aurinegro en el campeonato. Ante Rentistas, uno de los equipos ascendidos, el golero Juan Castillo se comió un gol de arco a arco, lo que determinó su salida del equipo.

Danilo Lerda, luego de meses de inactividad, volvió al arco ante Racing y atajó un penal. Pero la polémica volvió a recaer sobre Darío Rodríguez, que agredió a un rival en el área y fue denunciado por el juez. Tres fechas de sanción para un jugador representativo del club, que pasó más afuera que dentro de la cancha.

En la fecha siguiente otra vez los problemas defensivos: Danubio le dio vuelta el partido en tres minutos.

El 30 de setiembre el Japo Jorge Rodríguez se estrelló con su auto contra un muro en la rambla y fue bajado al plantel de Tercera.

En la fecha siguiente Diego Alonso puso el cargo a disposición el empatar 1-1 con Wanderers, luego de que Lerda se equivocara en el gol bohemio.

El lunes 7 de octubre asumió Jorge Goncálvez como nuevo entrenador de los mirasoles. Al día siguiente sancionan a la sanidad del club a la cual se responsabiliza por el control antidopaje positivo de Darío Rodríguez. Los presididos por Juan Pedro Damiani debieron buscar una nueva sanidad.

En la cancha el equipo siguió a los tumbos. En la octava fecha, Leites tiró un centro en el Tróccoli y se terminó el amor con el golero Lerda, que se vio sorprendido por la pelota, lo que significó una nueva derrota.

El clásico, por la duodécima fecha, fue la única alegría. Peñarol ganó 3-2 y a Goncálvez se le infló el pecho pensando en el futuro, ya que ganó aire para su continuidad. Pero fue un espejismo en medio del desierto de malos resultados.

En la fecha siguiente se empató 0-0 con Juventud y se cerró el Apertura al perder por mínima diferencia en Cerro Largo.

Los cambios fueron constantes. ¿Para qué? Goncálvez declaró apuntarle a la Copa Libertadores.

El hecho es que las incorporaciones no funcionaron: Japo Rodríguez tuvo problemas disciplinarios; Jonathan Rodríguez no dio la medida de lo esperado, auque con todo marcó goles importantes y fue figura en el clásico; Bizera se pasó más en sanidad que jugando y Leyes contó con escasas chances de mostrar sus condiciones. El calvario terminó para Peñarol. La licencia servirá para despejar la mente y renovarse para la segunda parte de la temporada. Ahora bien, a juzgar por lo visto vale preguntarse si esta historia se revierte con la licencia. Peñarol jugó mal. ¿Esto se soluciona con el simple hecho de empezar de cero? La duda queda planteada. l




Fuente: Jorge Señorans - pampajs@hotmail.com

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