Ahora Tony es leyenda

Antonio Pacheco, el último gran ídolo de Peñarol, tuvo su partido homenaje
La camiseta número 8, esa que estuvo durante más de un año colgada de una percha y sin ser utilizada, estuvo por todos lados en el Campeón del Siglo. Era la única que vestían todos en la cancha y en las tribunas. Era la despedida que nadie quería, porque el hincha de Peñarol sabe que van a pasar muchísimos años, pero muchísimos ¿eh?, para que se vuelva a ver un ídolo así en el club.

Antonio Pacheco, Tony para todos los manyas de corazón, tuvo su homenaje. Suena feo despedida, porque además, no va a pasar mucho tiempo fuera de alguna tarea en Peñarol.

Y la Tribuna Cataldi no se entrega, no se queda callada y se rebela en el final: "¡No se va, el Tony no se va!", coreaba la Ámsterdam del Campeón del Siglo totalmente repleta.

Y él les contesta con la humildad de los grandes: "¡Los extraño tanto. Ustedes no se imaginan. No saben lo que es estar sin esta camiseta!".

Ya se había terminado un partido de dos tiempos de 30 minutos en los que Tony se dio el lujo de jugar con buenos y viejos amigos, todos manyas.

Ya había quedado atrás la emoción que fue aguantada durante un buen tiempo en un partido que se fue postergando por distintas circunstancias. Pero un día llegó la hora de salir por última vez a la cancha y así lo hizo.

"Está bravo, Tony", le dijo al oído Néstor "Tito" Goncalves –una gloria viviente del club– cuando en el entretiempo recibió la medalla del homenajeado. Y es que estaba a punto de sucumbir a la emoción viendo en el tablero electrónico muchas de sus tardes inolvidables.

Y minutos después, cuando vio el día de su fractura, no aguantó más. Allí se acordó de lo que fueron esos meses de incertidumbre y espera –justo se fracturó el día de su regreso a Peñarol– y comenzó a llorar.

Fue uno de los momentos más emotivos de una tarde llena de sorpresas y emociones, como suele suceder en esta clase de compromisos.

Los hinchas lo acompañaron en gran número en el Campeón del Siglo. Todos los demás, esos manyas que se perdieron la dicha de verlo en este homenaje personalmente, seguramente lo siguieron por televisión y así también lo acompañaron. No para despedirlo, sino para agradecerle lo que hizo por Peñarol en todos estos años que defendió su camiseta.

Entre tanta jornada emotiva, no pasó desapercibido el hecho de que el Vasco Aguirregaray pudo jugar con Matías, su hijo por primera vez.

No fue ningún tonto Tony para fomar a su equipo titular que con el que jugó el primer tiempo. Una defensa sólida con Óscar Aguirregaray, Nico Rotundo y Darío Rodríguez, y de ahí para arriba, un cuadrazo de excelente pie: Dito Da Silva, Bengoechea, Ruben Paz, Cedrés y Morena junto a él.

Por eso no fue solo el homenajeado el que derrochó magia en el Campeón del Siglo. Paz, con kilos de más, mostró la clase de siempre y su zurda prodigiosa; Da Silva y Cedrés, la pausa, Pablo apareció poco porque no quiso sacarle trascendencia al homenajeado, y Morena, además de volver a convertir –y marrar también (hasta un penal que le dejó patear Pacheco)–, la historia.

Pero claro que también hubo momentos emotivos desde lo familiar cuando entraron para acompañarlo en el entretiempo su esposa Valentina y sus hijos, Benjamín y las mellizas Catalina y Florencia.

Entonces, cuando quedaba muy poquito para que terminara el espectáculo, el propio Benjamín entró a la cancha –con la número 8, obvio– y comenzó a tirar paredes con papá.

La pelota era prácticamente más grande que él, pero así y todo, se las ingenió para liquidar él el partido con dos goles en la hora que dejaron despatarrado al Gallego Ferro, un gran "cómplice" en todo esto. Mejor cierre que ese no podía haber y así fue que Tony se despidió de una cancha.

Uno de sus hermanos de la vida, el Chino Recoba, le había mandado un lindo mensaje a través de Instagram previo al partido: "Llegó el día tan esperado!! Los zapatos quedaron atrás. Gracias al fútbol por darme un hermano de la vida. Disfrutá mucho!".

Entonces llegó el momento de dar la vuelta olímpica a solas, saludando a todo un estadio que vino a verlo exclusivamente a él porque sabían que era la última vez y también sabían que se merecía un homenaje así.

El ídolo se fue, dejó los botines colgados de una percha, como había pasado con la número 8. Ahora le deja paso a la leyenda.

AMIGOS DE TONY 6

Eduardo Pereira

M. Aguirregaray

Ó. Aguirregaray

Nicolás Rotundo

Darío Rodríguez

Eduardo Da Silva

Pablo Bengoechea

Ruben Paz

Gabriel Cedrés

Antonio Pacheco

Fernando Morena

DT Gregorio Pérez

PEÑAROL 8

Claudio Flores

Cafú

Joe Bizera

Nelson Olveira

Richard Núñez

G. Rehermann

Sergio Orteman

Fernando Correa

Fabián Estoyaoff

Marcelo Zalayeta

Juan M. Olivera

DT Mario Saralegui

Segundo tiempo amigos: Ferro; M. De los Santos, Ó. Aguirregaray, E. De los Santos, G. De los Santos, D. Rodríguez, Surraco, Magallanes, O. Pérez, Rossi y Franco

Segundo tiempo Peñarol:
Guruceaga; Nandez, Macaluso, Valdez, M. Olivera, Cedrés, Bengoechea (50' Rotundo), A. Martínez, R. Pereira, Zalayeta (42' M. Rodríguez), Pacheco y Bueno

CANCHA: Estadio Campeón del Siglo

JUEZ: D. Ubriaco

GOLES: 4', 8', 27', 50' y 52' Pacheco, 11' Estoyanoff, 13' Morena, 19' Correa de penal, 33' y 51' Magallanes, 36' Bueno, 44' A. Martínez y 55' y 57' Benjamín Pacheco

AMARILLAS: Olveira

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