Agustín Lucas: el hombre orquesta

El zaguero combina libros y poesías recitadas con el sacrificio de correr por la pelota en las canchas del ascenso; su última creación es Lado B
El tipo llegó puntual a la cita y se sintió cómodo desde un principio. Look informal, alejado del estereotipo que recorre las canchas del mundo y ausencia total de cassette para enfrentar el grabador.

Agustín Lucas es un futbolista atípico por naturaleza y las dos caras de su moneda se complementan a la perfección.

El número dos en su espalda saca chapa de zaguero recio y pocas pulgas, de carácter forjado en canchas del ascenso.

Su cara se hace visible a través del puño y letra de sus seis textos, que giran entre la poesía y la narrativa, con inconfundible olor a vestuario y toque de potrero.

La vida de Lucas no se divide en dos capítulos, sino que va en una misma dirección con dos lenguajes incorporados en una misma cabeza.

Es, al fin y al cabo, un políglota de percepciones que reparte sus horas entre los sacrificios de ser jugador de fútbol y escritor, en un Uruguay donde los pibes con botines sueñan con el pase a Europa antes de tener edad para votar.

Llegó a Liverpool con el equipo en Segunda División y la misión de ascender de la mano de Alejandro Apud, técnico con el que logró el ascenso en Sud América.

Durante una temporada donde Pezzolano y Alfaro hicieron fácil el trámite, Lucas nunca detuvo su hambre intelectual, esa que lo llevó a seguir escribiendo y recitando poemas.

"Es intenso, el cuerpo se cansa y la cabeza también. Durante el campeonato es bravo, porque las rondas de poetas son los jueves y a veces jugás el sábado, entonces, o tengo que ir temprano para poner todo en su lugar o no puedo. Además en la noche te comés una pizza, te tomás algo y todo eso te juega en contra", confiesa Lucas en la redacción de El Observador, donde juega de local entre diarios, revistas y libros.

Las letras son su estadio favorito y se nota, aunque sabe que debe luchar contra ciertos prejuicios en el mundo de la pelota. "Tengo que jugar contra ciertos conceptos, pero más que yo, nadie va a saber en los mundos que ando. Los técnicos no saben lo que es la poesía y no tengo claro cuál es su imaginario cuando se enteran que recito poemas. Nunca me fue a ver un técnico, pero tuve pila de compañeros que fueron", asume.

"Hay cosas que no salen del vestuario, que se quedaron ahí y no van al libro. Algunos compañeros han leído fragmentos pero nada más. Tampoco me preguntaron que había, que ponía, porque tenemos ciertos códigos. Y si vos no rompés los códigos en un vestuario durante todo el año, no los vas a romper en un libro. En ese sentido hubo mucha confianza. Hay cosas jodidas de jugadores que me enteré dentro del vestuario que se quedan ahí. Si no sería como contar lo que hago en la cama con mi mujer. No tiene sentido". Agustín Lucas.

Representado por Miguel Messones desde los 19 años, Lucas tuvo la posibilidad de jugar en Guatemala, Venezuela y Argentina, donde siguió atado al circuito under de las letras: "Hay lecturas de poesía que son a la tarde, se sirve café o té, y hay otro movimiento más nocturno, rock y yo me muevo en los dos, pero no sé qué piensa el hombre-fútbol cuando saben que recito poesía. Mi forma de enfrentarlos es invitarlos, que vean lo que pasa y saquen sus propias conclusiones. En Guatemala pude reeditar mi primer libro en Panajachel que es el paraíso. Después en la capital hicimos una lectura también con una banda de dub, muy volado todo".

Lucas forma parte junto al ruso dj Sputnik, de un dúo de base y recitado llamado Hey Mujik: "Mucha gente lo relaciona con Mujica y es válido, pero en realidad Mujik es una palabra rusa que significaba antiguamente 'campesino' y hoy es 'hombre de pueblo'. Igual en este caso la polisemia vale porque soy mujiquista (risas)".

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Libre de Liverpool, Lucas volverá a jugar en Miramar Misiones con el objetivo, otra vez, de lograr un ascenso: "El libro es muy pasional, tienen mucho cariño hacia Liverpool, pero a la hora de finiquitar contratos es todo muy frío. El jugador es úselo y tírelo. Yo estoy en defensa del jugador institucional, no de un contrato que caduca porque el jugador caduca o alguien lo dice. Yo no soy jugador de Liverpool y no serviría lo que digo en mí caso, pero por ejemplo Macchi, es un jugador institucional, debería seguir jugando hasta que él tenga ganas. Con Pacheco pasa lo mismo en Peñarol. Dicen que le quieren dar la llave del club y él quiere la llave de la cancha".

Agustin Lucas

Crítico y reflexivo de su profesión y consciente de que no forma parte de la élite de los salvados, Lucas entiende que el fútbol es el juego de las incógnitas: "En el fútbol se cierra una puerta y se abre otra, hay un período de inactividad que es la alarma constante. Llega un momento que no sabés si salir a correr para entrenarte mientras estás sin club o salir a repartir currículums para conseguir un laburo".

Excusa para festejar
Lucas, junto al periodista Fermín Méndez, acaban de publicar Lado B, el libro que cuenta el ascenso de Liverpool a Primera División desde la óptica hincha-jugador.

Méndez, hincha fanático del club que hace su estreno editorial con Lado B, afirma: "Hay todo un trabajo que cada uno hizo en sus textos, de los mundos minúsculos del fútbol, de ver qué sucede con el tipo de al lado. Lo que pasa en la cancha chica es único".

El libro de Liverpool ya fue presentado en Montevideo y ahora estará en la casa de la cultura de Treinta y Tres, el jueves 3 de setiembre a la hora 19.

A lo que Lucas complementa: "En la cancha de Miramar estás pegado a la gente. El vínculo entre el jugador e hincha es mucho más personalizado. Si andás bien termina siendo peor, porque te pasan la mano por el lomo y en la primera que te equivocás te asesinan. Si vos arrancás mal de una, te matan al toque y después cuando andas bien ni te enterás".

Lado B, editado por Túnel, cuenta el devenir de Liverpool con acontecimientos claves como los 100 años, el descenso, el retorno de Emiliano Alfaro, el sentido de pertenencia de Paulo Pezzolano y los hinchas en Belvedere.

6 Libros. Son los que publicó Lucas. Su primer texto fue "No todos los dedos son prensiles" en 2007.Luego lo siguieron "Club", "Insectario", "Fóbal", "Besala como sabés" y "Lado B".

Con las ilustraciones de Bruno Fossatti y Fernando Ramos, el proyecto literario es una cooperativa negriazul, con la salvedad de que Lucas estuvo siempre a prueba por Fossatti, amigo desde la infancia del zaguero: "Por la familia de Bruno, a quien conozco de muy chico, yo sabía lo que era Liverpool. Tenía que andar bien porque son pasionales por Liverpool. Viendo partidos con él me tocó ver como se paraba a putear a un jugador y yo le tenía que decir 'pará que es mi compañero'. Él vivía el partido como hincha y estaba en su derecho".

El hombre orquesta, ese que juega, corre, escribe y recita, lo hizo de nuevo.

Sus letras, ya están en la calle.

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