Aguada de los milagros acaricia América

El aguatero dio vuelta un partido imposible ante Baurú, ganó 82-80 y se metió en la final de la Liga Sudamericana

La velocidad de Taylor. La marca de Andrezao. Las torres debajo del aro. El recambio del banco. Los 22 puntos de ventaja. Dar vuelta el partido que Aguada le remontó anoche a Baurú es imposible. Crealo. Imposible para cualquiera. Menos para Aguada.

Con aroma a milagro y sabor histórico, el aguatero le ganó a Baurú 82-80 y se clasificó por primera vez en la historia del básquetbol uruguayo a la final de la Liga Sudamericana.

En el arranque del partido, Baurú mostró que sería un rival durísimo.

Larry Taylor, estadounidense que se nacionalizó brasileño para los Juegos Olímpicos de Londres 2012, tomó la referencia personal de Leandro García Morales, mientras que en el poste bajo Murilo y Lucas Tischer dejaron patente su fortaleza.

Pero Aguada realizó un planteo inteligente. Celosamente marcado, García Morales supo abrir el juego para las apariciones del estadounidense Cedric McGowan al tiempo que Jeremis Smith se las ingenió para pelear bajo del aro.

Aguada se fue arriba 22-17 en el primer cuarto.

Pero en la reanudación los brasileños reaccionaron inmediatamente y pasaron, desde entonces, a comandar el tanteador.

Peligroso tanto en el poste bajo como desde el perímetro, Baurú contó con valiosos aportes desde el banco con los internos Josimar Ayarza, panameño, y Tiago Rosa, y Fernando Fisher con el lanzamiento exterior.

El dominio de los dirigidos por Guerrinha se fue acentuando en ese parcial y Taylor se dio un festival de recuperos, asistencias y goleo para guiar a su equipo a un parcial de 15-1 sobre el cierre del cuarto. Baurú se fue al descanso 48-31 arriba con un segundo cuarto contundente: 31-9.

El equipo mostró una gama de recursos de la que no dispone Aguada. Para no sacrificar a Taylor en la marca sobre García Morales, el DT mandó a Andrezao a ejercer esa función y el equipo, lejos de resentirse, logró explotar en ofensiva.

Parecía caso cerrado por lo que había mostrado uno y otro equipo en el primer tiempo. Pero Aguada es Aguada. Y con un Palacio Peñarol a reventar en rojo y verde, la reacción no era una opción. Era una obligación.

Y así fue. García Morales se cargó el equipo al hombro y Dwayne Curtis, el que juega cedido por Bohemios, fue el artífice de la reacción.

Diez puntos del estadounidense en el tercer cuarto pusieron a tiro al aguatero.

En el último cuarto, cuando el reloj se consumía y los brasileños volvieron a alejarse apareció Leandro.

A pesar de las marcas y del cansancio de permanecer todos los minutos en cancha.

Tres triples y tres libres del crack uruguayo dieron vuelta un trámite imposible: 77-76.

El minuto y fracción final fue infartante y cuando Baurú estaba arriba, un triplazo de Pablo Morales –que permanecerá en las retinas del hincha rojiverde por la eternidad–, lo dio vuelta. A Taylor se le cayó el estadio encima y ni llegó a definir su última jugada. Ahora sabe que Aguada es capaz de cualquier milagro.


Fuente: El Observador

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