"Aguada eriza la piel"

El lunes definió el clásico ante Goes y ahora disfruta todo lo que el año pasado sufrió en un torneo en el que arriesgó su mano y su futuro

Jugó todas las Ligas Uruguayas, debutó con 17 años, se reinventó de la mano del Gato Perdomo tras romperse una rodilla, pasó por Goes pero se ganó al hincha de Aguada. Demian Álvarez vuelve a ser aquel que deslumbró en Larre Borges y a ratificar que es uno de los mejores aleros del básquetbol nacional. Y mientras, el aguatero disfruta de las maduras tras un año de verdes.

"Hoy nos va bárbaro, pero mirá que el año pasado la pasamos mal. Así y todo la hinchada siempre tuvo palabras de apoyo y aliento", cuenta Álvarez a Referí en el templo aguatero.

"Aguada venía de procesos muy exitosos y el año pasado se le desarmó la columna vertebral. Entonces costó armar un equipo competitivo. Tuvimos poco tiempo de trabajo con un entrenador excelente (el español Curro Segura) pero que no conocía la liga y no pudo elegir los jugadores. Además no encontramos una dupla sólida de extranjeros y arrancamos mal perdiendo el clásico", recuerda.

"Este año trabajamos con más tiempo, el equipo está más balanceado, tenemos una rotación de ocho, 10 jugadores. Yo preparé cinco meses esta liga con un profe del club, "El Francés", y cambié físicamente", explica.

"Tenemos un entrenador nuevo para el club (Fernando "El Hechicero" Cabrera), que entrena muy duro y tuvo dos meses y medio para trabajar. Cuando vinieron los extranjeros no nos tuvimos que adaptar a ellos, sino que ellos se adaptaron a nosotros. Nos costó dos semanas, pero a medida que fue corriendo el campeonato nos soltamos", expresa.

Así Aguada fue tumbando a los cuatro equipos que partían como candidatos: Hebraica Macabi, Malvín, Defensor Sporting y Trouville. Está invicto en su casa, primero y de yapa le ganó los dos clásicos a Goes. En la fecha lanzamiento 62-57 y el lunes 85-71 con 26 puntos de Álvarez.

Demian Álvarez
Demian Álvarez
Demian Álvarez

"Estuve un año en Goes, pero soy hincha de Praga de Mercedes. Luego vine a Aguada y la gente siempre se portó bárbaro. Ahora me toca vivir un momento divino y quiero dejar todo por la gente porque se portaron notable. Estoy súper contento de jugar acá y si fuera por mí jugaría siempre en Aguada. Cuando jugaba en contra siempre quería estar, andar bien y ganar, porque jugar contra un estadio lleno es lo más lindo que te puede pasar. Porque la hinchada se siente. Al rival lo motiva mucho, siempre llena la cancha y alienta. Ahora, cuando la tenés a favor Aguada eriza la piel", confiesa.

El año pasado, cuando la mano venía torcida y el fantasma del descenso rondaba por la calle San Martín, Álvarez sufrió un accidente doméstico con un portón que le cortó la mano derecha, la hábil, tocándole un tendón y cortándole los nervios de los dedos. "Se me veían los huesos, fue desesperante. Me cosieron y me dijeron que la recuperación demandaba tres meses. Me entrenaba con una férula, pero el equipo estaba en un momento muy complicado y quise volver antes. Al mes y 10 días probé con Atenas, entré, ganamos y nos salvamos del descenso. La doctora que me atendió, Gabriela Novello, me salvó la mano y pude recuperar la movilidad", recuerda quien jugó su primera Liga Uruguaya en su edición inaugural, 2003, con Independiente de Mercedes, cuando tenía 17 años.

Nacido en la capital de Soriano, Álvarez se formó en Praga. "Me formó como jugador y como persona", dice con orgullo. "Atilio Invernizzi me hizo amar este deporte", agrega.

Julio Monterroso lo hizo titular al cuarto partido en Unión Atlética en la Liga 2004, cuando tenía 18 años, luego de un encuentro justo contra Independiente de Mercedes en el que entró y metió 18 puntos.

"Después volví a Soriano que armó su proyecto departamental. Arrancamos mal pero cuando llegó Federico Camiña levantamos y terminamos cuartos. Aquello era una fiesta cada vez que se jugaba de local. En el litoral, el básquetbol se vive de una manera muy especial".

Contrado por Hebraica Macabi para el Metropolitano 2006, donde ascendió y fue figura, Álvarez se rompió la rótula cuando el equipo estaba en primera. "Volví a los siete meses, pero me llevó un año y medio recuperar mi nivel. Tuve que irme a Sayago y ahí Horacio Perdomo me dio la confianza de ser el tirador, de reinventar mi juego". Así se fue transformando en quien es hoy figura de Aguada. El equipo que ahora sueña alto en la Súper Liga.

Los entrenadores

"Me marcaron muchos entrenadores: Atilio Invernizzi me hizo amar este deporte, lo tuve al Cabezón López, a Camiña, a Monterroso que me puso de titular con 18 años, a Miguel Volcan, César Somma, al Gato Perdomo que me hizo tirador, a Daniel Lovera y al Hechicero Cabrera que también me daban confianza para las ofensivas".

La selección

"(Marcelo) Signorelli nunca me dirigió y tuvimos un mal año con Aguada la Liga pasada. No cierro la puerta, pero entiendo si no estoy ahora. Siempre quiero estar en la selección".

La violencia

"La sociedad en sí está muy violenta. En el tránsito ya te das cuenta. Vale mucho más la vida de lo que se piensa, parece que no vale nada pero es muy importante. Que no pasen desgracias para darse cuenta lo que vale una vida. Los tiempos han cambiado mucho, la violencia está cada vez más incorporada, sí, pero el básquetbol es el deporte de la familia. En los entretiempos se llena la cancha de niños. Y ahí me veo yo. Hay que enseñarles a esos niños que el deporte es lindo, porque el que me formó como persona fue mi club, Praga de Mercedes, más allá de los valores que me dio la familia y la escuela. El basket transmite lindos valores y está bueno ser espejo de los demás".


Las cifras

26: El lunes pasado le anotó esa cantidad de puntos a Goes en el clásico que se llevó el aguatero 85-71. Venía de hacerle la misma cifra a Larre Borges .

17,1: Álvarez es el segundo mejor anotador uruguayo en la Liga con 17,1 puntos por juego, solo superado por Leandro García Morales con 17,8.

El hecho: goleador uruguayo

En la temporada 2014-2015, Álvarez fue el goleador nacional con 20,0 puntos de promedio por partido. "Eso me llevó a la selección de la mano de Adrián Capelli. Antes había integrado dos preselecciones a los 18 y 20 años. En la selección B, en un amistoso contra Argentina hice 18 puntos en un partido en el que jugaron por ellos Facundo Campazzo, Nicolás Laprovittola y Nicolás Brusino. Y después quedé para ir al Preolímpico de México".

La frase

"Nuestro objetivo era entrar en los ocho y ganar los clásicos. Ahora es quedar entre los cuatro de la Súper Liga y apuntar a los cruces que van a ser durísimos".


Acerca del autor