Adiós a un inmortal

Michael Phelps ganó el sábado la medalla de oro en la prueba 4x100 m combinado con el equipo de Estados Unidos y anunció su retiro de los Juegos Olímpicos

Las imágenes de la televisión muestran a través de la pantalla gigante del centro acuático a su madre emocionada hasta las lágrimas, mientras, a un costado de la piscina Michael Phelps ingresa de nuevo al imponente estadio de natación de Londres 2012 acompañado por el presidente de la Federación Internacional de Natación (FINA), Julio César Maglione. Una decena de fotógrafos y camarógrafos les acompañan en esa vuelta olímpica alrededor de la piscina en la que, a manera de despedida, el estadounidense muestra ese premio especial que recibió de manos del dirigente uruguayo como el deportista más ganador de la historia olímpica. Se acerca a la tribuna de los fotógrafos y esa sonrisa, que siempre se dibuja en su rostro, parece más evidente que nunca. Luego camina unos metros y lo muestra a una de las tribunas, que ya no luce como cuando hace 30 minutos ganó su 22ª medalla. Pero explota en un solo grito.

Se termina el nadador y empieza la leyenda. El tiburón de Baltimore, el que consiguió ocho medallas en Atenas 2004 (seis de oro y dos de bronce), ocho en Beijing 2008 (de oro) y seis en Londres 2012 (cuatro de oro y dos de plata), empieza a cerrar el más exquisito historial deportivo que haya protagonizado un deportista. Porque hay que retroceder medio siglo en la historia olímpica para encontrarse con la gimnasta rusa Larisa Latynina, que hasta esta semana había mantenido la marca histórica de 18 medallas.

El último oro
Los casi 20.000 espectadores que colmaron el inmenso estadio de natación enclavado en el corazón del parque olímpico de Londres 2012, esperan con expectativa la última prueba, la de 4x100 m combinado que cerrará la actividad en esta disciplina en los Juegos Olímpicos.

A esa altura, y con el programa atrasado 10 minutos, porque la carrera se anunciaba para 20.27 local (16.27 de Uruguay), el agua de la piscina ya la habían surcado los nadadores más rápidos del planeta, que en las pruebas previas pararon todos los cronómetros.

Primero fue la holandesa Ranomi Kromowidjojo, que abrió la última jornada de natación, con récord olímpico en los 50 metros libres. Como si eso no alcanzara, un impresionante chino Yang Sun en los 1.500 metros libres estableció un nuevo récord mundial (bajó tres segundos la marca actual) y le sacó una pileta de ventaja al que llegó último en la final.

Todavía falta una prueba y no queda lugar para más nadie en las tribunas, al tiempo que el público sigue disfrutando su fiesta. Ahora es la posta 4x100 m combinada femenina de Estados Unidos que hace su parte. También baja el récord olímpico y mundial.

La expectativa crece. Se siente cada vez más fuerte el murmullo, cuando el locutor anuncia la última prueba de Londres 2012. Por altoparlantes dice que en el carril cuatro correrá el equipo de Estados Unidos y explota.

Matthew Grevers abre la prueba con los 100 m espalda y deja al equipo estadounidense primero. Luego es el turno de Brendan Hansen, que no puede con el chino, pero todos saben qué va a suceder, cuando a la hora 20.39, se tira Phelps para correr sus últimos 100 metros estilo mariposa. Sus últimos 50 metros los hace a un ritmo demoledor y le entrega a Adrian Nathan la posta para que confirme el triunfo.

El reloj del centro acuático marcaba que era la hora 20.39’36” del histórico 4 de agosto de 2012, cuando el más grande deportista de todos los tiempos tocaba por última vez el borde de la piscina. Después vendrían los abrazos, los festejos, la celebración, las fotos con las medallas y el comienzo de la leyenda, la del inmortal Phelps.


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