Acelerador a fondo

Usain Bolt, quien este miércoles compite en las semifinales de los 200 metros llanos, posee un nivel fibrilar y una forma de acelerar en pista que lo hacen imbatible

Las pruebas de atletismo tienen una cualidad didáctica: el ojo de cualquier simple espectador que no sepa datos específicos sobre la dificultad de las carreras ve claramente las diferencias entre el ganador y quienes llegan detrás, sobre todo si quien está en pista es el jamaiquino Usain Bolt. El hombre que desde 2008 es el más rápido del planeta clavó el pasado domingo el cronómetro en 9 segundos 63 centésimas para llevarse el oro.

El segundo puesto lo obtuvo su compatriota Yohan Blake, tan solo 12 centésimas más lento en los registros, pero con un metro  detrás de diferencia en la pista.

Las que parecen exiguas diferencias de reloj se traducen en distancias importantes en el espacio. Así lo explicó a El Observador el velocista Heber Viera, el uruguayo más rápido tanto en los 100 como en los 200 metros llanos (sus récords están vigentes), con una marca de 10 segundos 15 centésimas y 20 segundos 45 centésimas, respectivamente. “Si hubiese corrido el otro día, con mi mejor tiempo, hubiera llegado a unos cinco metros por detrás de Bolt”, dijo Viera (ver gráfico al pie de página).

Las diferencias entre el velocista compatriota surgen del porcentaje de fibra muscular, el llamado nivel fibrilar. 

“Las características de su físico lo hacen alguien muy difícil de batir. Sus extremidades y sus huesos son más largos que el promedio, por lo que tiene más capacidad de palanca, más fuerza en el empuje de cada zancada”, dice Viera.  

Recientes investigaciones de las universidades estadounidenses de Howard y Duke demuestran que el condicionamiento racial en el atletismo de alta exigencia es  notorio. “Los negros tienden a tener los miembros más largos con menos circunsferencia, lo que aumenta la altura de sus centros de gravedad, mientras otras razas no poseen esas características. Estas diferencias son importantes cuando una carrera dura menos de diez segundos”, dijo Adrian Bejan, responsable de la investigación.

En esta línea, Viera sostiene que para ser quien es Usain Bolt debe haber “un 70% talento propio y 30% entrenamiento”. 

Uno de los hechos que más sorprende de  la performance de Bolt es que desafía el tiempo en la pista y su propio tiempo vital. En Londres bajó su propia marca olímpica de cuatro años atrás en Beijing, por seis centésimas.

“No sé dónde puede estar su límite. Ha venido bajando los tiempos a pesar de ser más viejo, contra la tendencia en el atletismo”, opina Viera, quien recuerda que el nivel de maduración de los velocistas llega entre los 24 y 27 años (justamente Bolt tiene 26 años cumplidos). “Después de esta edad se empieza a notar el déficit físico en los competidores y sus tiempos tienden a bajar”, resume Viera.

Aparte de las virtudes innatas de Bolt, oriundo de una región de jamaica donde nacen campeones (ver recuadro), el corredor tiene una manera original de encarar las carreras, diferente a las de sus rivales.

El diario El País de España realizó un sutil análisis de la carrera de Bolt del domingo donde hace un corte en quintiles de 20 metros para comparar los tiempos de Bolt en cada segmento de la pista. 

Aunque el fuerte de Bolt no es la partida, su tiempo de reacción ante el disparo de salida es de entre 146 y 165 milésimas de segundo. Comienza su aceleración entre los 0 y los 20 metros y continúa acelerando hasta los 80 metros de carrera, cuando sus competidores ya han dejado de acelerar, por limitaciones físicas. En los últimos 20 metros, desacelera su cuerpo, en general, con la competencia ya definida.    

Un fanático de cricket
El diario francés Le Nouvel Observateur recopiló algunos datos curiosos sobre el físico de Bolt y algunas particularidades de su vida. Por ejemplo, su pierna derecha es casi un centímetro y medio más corta que la izquierda, producto de su particular forma de correr. Bolt corre con su pecho erguido y cabeza derecha , lo que le ha desbalanceado la pelvis. 

Antes de transformarse en el referente para generaciones, el joven Usain tenía sus faros en el deporte más popular del ámbito del Caribe: el cricket.

Bolt quería ser un jugador profesional de este deporte de origen inglés, versión un poco más primitiva del béisbol. El joven y sus amigos del barrio imitaban a sus ídolos de los equipos regentes del momento, India y Pakistán. El ídolo de Bolt era el bateador indio Sachin Tendulkar.

Con la ola de éxitos de Bolt –coronada por sus victorias en Beijing, los campeonatos mundiales de Berlín, y ahora en Londres– pocos recuerdan que en Atenas 2004, un desconocido joven corredor de Jamaica culminó sus pruebas de velocidad de muy mala manera. Lesionado y bajo la presión de una competencia que desconocía, quedó eliminado en la primera ronda de la carrera de los 200 metros.

Justamente, hoy compite en la semifinales de esta prueba, de donde –si no pasa nada extraño– debería clasificar sin problemas a la final de mañana, donde va por su segundo oro en los Juegos de Londres.


Fuente: Valentín Trujillo

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