Abreu, una piedra en el zapato

El entrenador no contará con el delantero tricolor, pero los dirigentes quieren respetar el contrato vigente con el ídolo

La condición de ídolo de Sebastián Abreu lo pone en un lugar especial en Nacional. El millonario contrato que firmó en enero, en el que quedó establecido que recién a los dos años (2015) cualquiera de las partes tiene la opción de rescindir, lo ubica en una situación aún más particular porque la decisión del técnico Rodolfo Arruabarrena de no incluirlo en el plantel que utilizará para la temporada 2013-2014 transformó la figura del minuano en una piedra en el zapato para los tricolores.

Aquello que se empezó a construir como un sueño en diciembre, con el desembarco de Eduardo Ache como presidente de Nacional, por estos tiempos, como consecuencia de los paupérrimos Torneo Clausura y Copa Bridgestone Libertadores, se transformó en pesadilla.

Es por esa razón que en estos días la comisión directiva debe resolver el futuro de Abreu y la situación es incómoda, porque no le queda margen de maniobra. Están literalmente embretados.

Arruabarrena no lo quiere. El último día de entrenamientos en Los Céspedes, previo a la licencia de junio, el argentino le comunicó al goleador que no lo iba a tener en el plantel para el próximo Campeonato Uruguayo y que por esa razón no realizará la pretemporada con el primer equipo. De un portazo, el DT cerró cualquier opción de que Abreu puede integrar el plantel. Entonces, el tema pasó a manos de los que dirigen el club y, según explicaron tres de los integrantes de la cúpula de Nacional a El Observador, la directiva en pleno considera que deben respetar los contratos que están firmados y que si el club asumió obligaciones, las debe cumplir. Esto quiere decir que, tal como está planteado el escenario hoy –sin chance de continuar su carrera en México–, Nacional tendrá que pagarle el salario a Abreu hasta enero de 2015, aunque no juegue.

Los mismos dirigentes explicaron que hicieron una autocrítica sobre la contratación del delantero y aceptaron que fue un error su llegada, pero que ahora no tiene marcha atrás.
Con este escenario, sin margen de maniobra, y el inicio de los trabajos previstos para el próximo jueves en Los Céspedes, Ache y sus compañeros de directiva comienzan a vivir días claves para resolver la situación de Abreu. Porque el jueves el futbolista minuano se presentará a entrenar y allí comenzará un ruido impropio para la necesidad que tiene Nacional de recorrer el camino de la temporada 2013-2014 sin estridencias ni enfrentamientos.


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