Abreu: de la ilusión a la pesadilla

Hace dos años concurrieron 3.000 hinchas a su presentación; hoy intentan rescindirle el contrato

El 13 de enero de 2013, el pueblo de Nacional se revolucionó. Fue un domingo, y los hinchas tricolores se levantaron temprano para participar de la presentación de Sebastián Abreu como nuevo jugador del club.

Ese mismo día, por la tarde, Peñarol enfrentaba a Vélez Sarsfield en el estadio Centenario. Por eso la presentación del ídolo tricolor se realizó en horario matutino. Es que tenía que ser sí o sí ese día, como forma de promocionar el hecho: el número 13 es el que Abreu utilizó la mayor parte de su carrera.

Alrededor de 3 mil personas concurrieron esa mañana al Parque. La parte baja de la tribuna principal estaba repleta. Nunca se había hecho en Uruguay la presentación de un futbolista “a la europea”.

El conductor Orlando Petinatti estuvo a cargo de la ceremonia. Abreu habló desde la cancha para todos, hizo jueguitos con la pelota y lanzó varias hacia la tribuna.

Dijo entonces que “una de las cosas que analicé cuando surgió la posibilidad, cuando Eduardo (Ache, el presidente) insistentemente comenzó a delinear esta posibilidad, fue ver el plantel, lo que puede ser el futuro y queda la tranquilidad de que hay una linda mezcla de experiencia con juventud, con un entrenador que es actual en lo que tiene

que ver a la metodología de entrenamiento. Esto es hermoso, pero sé cual es mi papel; soy uno más del grupo, no hay que acaparar la atención, sino poner un granito de arena para lograr los objetivos”.

Prosiguió: “Ahora queda ponerme la camiseta y jugar. Todo lo que viene después, si es

con títulos, espectacular. Uno aprendió a saber de la historia y cuando te ponés la camiseta y sabés quienes pasaron, quienes están en la foto, el orgullo es mayor”.

Sin embargo, todo cambió. En la cancha Abreu no alcanzó el desempeño esperado, fue relegado por el técnico Rodolfo Arruabarrena y se marchó a préstamo a Rosario Central.

Con un año de contrato por cumplir, el presidente Ache, impulsor de su llegada, busca ahora la fórmula para rescindirlo. El técnico Álvaro Gutiérrez no lo tiene en cuenta para la conformación del equipo, pero el lunes el Loco se presentó imprevistamente a entrenar en Los Céspedes.

Hoy se cumplen dos años de aquella algarabía, que el paso del tiempo transformó en una pesadilla para los dirigentes.


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