Abreu, egos, celos y peleas

El Loco no tiene lugar en su propio club y muchos se preguntan cuáles son los motivos de una historia que involucra a dirigentes, compañeros y hasta exjugadores del club

Sebastián Abreu integra la galería de ídolos de la hinchada de Nacional. Su condición lo pone en el pedestal de los intocables. Siempre fue campeón. Del Uruguayo en 2001, del Apertura en 2003 y 2004 y del Uruguayo Especial de 2005. El 13 de enero del pasado año volvió para su cuarto período en el club. Pero después de su marquetinero regreso lo hicieron salir por la puerta de atrás. Fue a préstamo a Rosario Central y ahora, que debería volver, le dicen que no tiene lugar. Busca club.

¿Qué pasa, que pasó y qué se esconde detrás de todo esto? ¿Cuáles son los argumentos qué impiden el regreso de Abreu a Nacional? ¿Si tienen a Taborda para entrar en determinados partidos, no es lo mismo tener al Loco? ¿Son solo razones técnicas? ¿Cuánto pesan los egos y los celos?

Hay muchas preguntas sin respuestas en Nacional. Es que la idolatría del Loco con la gente quema y pocos salen a hablar. El propio Abreu dijo que fue utilizado con fines políticos por parte de dirigentes de la oposición.

En cuenta gotas algunos protagonistas dijeron sus verdades. Los mensajes llevan a pensar que detrás de la historia del Loco hay una especie de guerrilla de egos, celos y hasta de diferencias económicas.

El Observador presenta un repaso de la historia para que la gente saque sus propias conclusiones.

 

Bronca de sus compañeros

No hay dudas de que el 23 de julio de 2009 se produce un quiebre en la relación. No lo generó Abreu sino quienes eran sus compañeros que salieron a castigarlo con dureza.

Gabriel Álvez en el programa Último al arco de Sport 890 habló de la actitud de Abreu  con sus compañeros cuando Nacional debía salarios y el Loco, según reveló el delantero, había acordado cobrar cheques por adelantado con la dirigencia.

Esa actitud provocó malestar en algunos compañeros de ese año (2005) entre los que estaba Gustavo Méndez que sacó el tema a luz.

“Lo que más me incomodó de lo de Abreu fue que se venía manejando el tema de que Nacional tenía varias deudas con distintos jugadores, y en aquél momento se decía que Abreu venía gratis a Nacional. Sin embargo, después nos enteramos que no era así. Al contrario, nos enteramos que le daban cheques por adelantado cuando a nosotros nos incumplían y yo se de donde los descontaban a esos cheques”, disparó Méndez.

Y fue más duro agregando: “Se hacen muchísimos ídolos de barro y muchas veces los hinchas o los que no están en la interna no saben lo que realmente sucede. Tendrían que apoyar más a jugadores como OJ Morales que hace muchísimos años está en Nacional y que se entrega totalmente por esa causa”, sentenció.

 

El regreso

El 13 de enero de 2014 el Loco renovó su historia de amor con Nacional. El presidente Eduardo Ache cumplía con un viejo sueño.

Claro que había un detalle en el que nadie reparó. La supuesta incompatibilidad de Abreu con otro ídolo, el Chino Recoba.

Fue por junio de 2002, luego del Mundial, cuando Sebastián Abreu cargó el arma y disparó por primera vez.

“Hubo algunas actitudes que no compartí, que no sirven para el grupo, que eran demasiado individualistas, y al que le quede el saco que se lo ponga, yo trataba de tirar para el grupo. No podía estar como los niños chicos todos los días hablando, por eso me abría y me iba con los que pensaban como yo”. El Loco no brindó nombres pero…

En marzo de 2003 volvió a poner el tema en el tapete. Las heridas del Mundial de Corea y Japón permanecían abiertas.

“Había un grupo donde estábamos los que teníamos, de alguna forma, la misma manera de ser. Estaban Paolo (Montero), el Chengue, Méndez, Varela, O’ Neill, Munúa, Regueiro, Lembo. Éramos el grupo que escuchaba cumbia, que tomaba mate, que jugaba al truco y a la conga”.

Cuando se le preguntó por el resto, apuntó sin blanco fijo. “Hacían otra vida. Por ahí se metían en un cuarto a jugar al Play Station y se pasaron un mes jugando a eso, o escuchaban rock a todo volumen, o tomaban mate dulce, o se pasaban el día mandando mails en la computadora”.

Por aquellos tiempos retumbaba en el ambiente la polémica sobre las diferencias entre Álvaro Recoba y el Loco Abreu. En la lista de jugadores que mencionó el Loco no estaba el Chino. Es decir que era del grupo que se pasó un mes jugando al Play.

Ambos se encargaron de desmentir algunos temas. Por ejemplo, aquella famosa pelota que el Chino no le pasó en el partido contra Francia que generó mil y un comentarios. En definitiva fue una situación de juego.

Años más tarde, el minuano Abreu habló con nombre y apellido. En la desaparecida revista 17 Deportes, le preguntaron directamente por su relación con Recoba y reveló: “En el Mundial la relación no era la misma que en el 96 o 97. Tenemos diferentes formas de pensar, diferencias muy profundas, nada más que eso”.

Es cierto que ambos maduraron, también que el tiempo cura las heridas. Pero no debe ser sencillo para un técnico hacer convivir a dos jugadores que son ídolos con “diferencias muy profundas”, como dijo Abreu.

 

Abreu involucra a los dirigentes

Pero quedaba una parte más de la historia: los dirigentes. Según el minuano muchos se quejaron de su salario. El propio Abreu se encargó de poner el tema en el tapete el 30 de octubre del año pasado en Hora 25 al disparar contra algunos directivos.

“Cuando Ache me trae como presidente. Acá se generó mucho off de record de los dirigentes, cada un con sus amigos dentro del periodismo, y lo utilizaban a su favor y caí como anillo al dedo para un tema político. Me hago cargo de anticipar mi vuelta a la actividad cuando no estaba preparado. Y generaron que por culpa mía no siguió el oficialismo. Y dijeron que el presidente realizó un gasto enorme, que contrataron un jugador que no jugaba y todo eso lo viví. Me tocó entrar en un tema político”.

Y agregó: “Otro tema tabú en Uruguay es el tema de la plata. Y lo voy a decir una sola vez, cuando se hablaba del contrato, cuando se decía cómo va a cobrar eso. Primero no lo pedí yo, me lo ofrecieron. Y segundo, que fue lo que me molestó en su momento porque todos lo sabían y nadie lo dijo, el contrato que tenía firmado en Botafogo por 20 meses era de 180 mil dólares por mes y acepté venir a Nacional por 50 mil ofrecidos por el presidente, no es que yo lo propuse, yo acepté la propuesta”, dijo Abreu.

 

El mensaje de Lembo

El gerente deportivo Alejandro Lembo también habló del tema de Abreu cuando, culminado su contrato, se hablaba del regreso del Loco al club.

“Prioritario… hoy tenemos un 9 que es el goleador y la figura del equipo (Iván Alonso), yo la verdad que a Seba (Abreu) lo veo como 9, goleador y figura del equipo también. La verdad no es el momento que pueda decir hoy Sebastián viene, es el titular indiscutible de Nacional como ha pasado casi siempre salvo la última vez que vino donde se terminó yendo mal”, expresó en Sport.

Lembo agregó: “La idea de tener a Sebastián Abreu, que es un gran jugador, una figura, también es… ¿entendés lo que te digo? Sebastián merece jugar y tener oportunidad.

Si viene va a ser para jugar. ¡Cómo va a venir de relleno un ídolo del club! Después se terminan yendo mal”.

Perfectamente se puede interpretar que es difícil hacer convivir a un 9 que es figura y goleador con otro de la misma condición.

Toda esta situación llevó a Sebastián Abreu a manifestar: “No quiero que me utilicen para todo, que estoy peleado con este, que cobra mucho, que la rodilla la tiene podrida, que no puede jugar más, no quiero más conventillo como en los cuatro meses que estuve me queme con leche y como dice el dicho el que se quema con leche…”.

 


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