A Tabárez se la hacen difícil

Uruguay recibió 16 goles en los últimos seis partidos, las opciones de recambio que puede tener el entrenador están sin ritmo futbolístico y en marzo se juega gran parte de la clasificación al Mundial de Brasil

Hacer el ejercicio de sentarse frente al televisor y decir que Tabárez tiene que cambiar la defensa es muy fácil. Al fin y al cabo, el hincha de fútbol –que puede saber tanto o más que el entrenador– está en su juego. Está en su derecho de pedir al futbolista que quiera, que nadie le va a gritar: “Te equivocaste”.

Diferente es la situación de Tabárez que la tiene muy difícil, pese al crédito abierto ganado por lo que consiguió en la selección. En los últimos seis partidos que jugó, la selección recibió 16 goles, una marca que va a contrapelo de la estadística que Tabárez tiene con el combinado absoluto, en el que ya dirigió 120 partidos. Pero que rompe los ojos y que refleja una realidad: la defensa de Uruguay perdió la consistencia que había logrado y que le permitió culminar cuarto en el Mundial de Sudáfrica, ser campeón de América e hilvanar la mejor racha sin derrotas de la historia de la Asociación Uruguaya de Fútbol, cuando en 2011 y 2012 estuvo 18 partidos sin perder.

¿Qué cambió en Uruguay para que sufriera esa racha adversa en los últimos seis partidos? Que enfrentó a rivales difíciles o jugó en los lugares más incómodos: Colombia en el calor de Barranquilla, Argentina en Mendoza, Bolivia en La Paz y con el campeón del mundo. Además, en esos partidos, obligado por suspensiones y lesiones rotó a los zagueros y ninguno le solucionó los problemas. En Colombia utilizó línea de tres, en Argentina jugó con Lugano-Godín hasta que se lesionó el capitán e ingresó Scotti, y en La Paz lo hizo con Scotti-Coates.

El 7 de setiembre, Uruguay perdió 4-0 con Colombia. Ese día se terminó el invicto celeste de 18 partidos. Luego: 1-1 con Ecuador en Montevideo, 0-3 con Argentina en Mendoza, 1-4 con Bolivia en La Paz, 3-1 con Polonia y 1-3 con España.

Desde 2007 hasta setiembre pasado, cuando ingresó en el declive futbolístico, que impactó por los puntos que perdió y la cantidad de goles que recibió, Tabárez contó con una dupla que tuvo su momento de gloria. Lugano-Godín jugaron juntos 15 de los 20 partidos de las Eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica, cuatro de los siete juegos del Mundial y en el camino a Brasil 2014 llevan siete en 10. Y cuando por lesión faltó Godín, en el Mundial y en la Copa América, el técnico siempre tuvo un ángel que le acompañó: Victorino realizó partidos perfectos, Scotti se transformó en un bombero de lujo –el técnico lo utiliza para resolver problemas puntuales, no para perpetuarlo en la zaga– y Coates como figura y grata revelación, que surgió en la Copa América como el sucesor para la defensa de Uruguay. Lejos de seguir en ese camino, Victorino no juega desde setiembre del año pasado por una lesión en el tendón de Aquiles, Scotti actúa en el torneo local y el joven ex zaguero de Nacional elevó el grado de exigencia cuando pasó a Liverpool, pero juega muy poco (10 partidos en siete meses).

Así, Tabárez se quedó sin cartas en la manga. Las otras que proyectaba: Alexis Rolín, lleva ocho meses en Italia y jugó cinco partidos, los defensas que actúan en los equipos grandes en Uruguay son todos mayores de 30, los sub 20 todavía tienen que madurar y si recurre a Martín Cáceres como zaguero para corregir algún déficit en la zaga, como ya lo hizo, se le presenta un problema en el lateral izquierdo, porque los que juegan en esa función no están en su mejor forma.

La única opción que surge para la selección, por rendimiento, es la de Miguel Britos (Napoli), que juega todos los fines de semana en Italia, pero nunca pasó por el Complejo de la AUF.

Con un promedio de casi tres goles en contra por partido en los últimos seis que jugó, el bajo rendimiento de Godín, las críticas que recibe Lugano –que es el más firme de la defensa– y la necesidad de ganarle a Paraguay en Montevideo y no perder en Chile en marzo para llegar al Mundial, Tabárez tiene que apelar a la memoria o a encontrar una solución mágica. Lo que queda claro es que Uruguay es vulnerable, la defensa perdió su encanto y el técnico se queda sin alternativas para cambiar, por todo lo señalado.


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