A Suárez no lo dejan ser protagonista

El delantero salteño volvió a ser titular en Barcelona y, pese a la victoria, sigue sin destacarse; su entrenador lo utiliza como extremo por derecha y lo hace jugar para su referencia, Lionel Andrés Messi

Corre, se esfuerza, pelea y asiste, pero no patea al arco. Tampoco se queja, ni deja que las rabietas adolescentes le ganen el partido mental del carácter. No tiene opciones de gol y no porque no quiera, o porque se haya cansado de festejar. Simplemente no lo dejan.

Luis Suárez juega en “modo Barcelona”, ese estilo mamado desde La Masía que exige rotar la posesión de la pelota, moverse por toda la línea y habilitar al hombre clave, concepto que se vio reforzado luego de la partida de Guardiola.

Ayer fue Cruyff y más acá en el tiempo Ronaldo, Rivaldo, Ronaldinho y, ahora, Messi.
Barcelona juega, como equipo, en función de la estrella, más allá de que Neymar o Suárez, o los canteranos Xavi o Iniesta, tienen peso propio como para resolver un juego.
Luis  Suárez juega de obrero y así trabaja los partidos.

Luis Enrique juega con un 4-3-3 como sistema táctico madre y, a pesar de lo que se podía planificar en la pretemporada, la llegada de Suárez no movió de lugar a Lionel Messi.
Del tridente ofensivo, hay dos que pagan derecho de piso y deben correr a la par de los volantes cuando el equipo pierde la pelota.

Suárez por derecha y Neymar por izquierda hacen ese sacrificio, mientras Messi, el rey de este equipo, se mueve libre por todo el frente de ataque para definir de cara al arco.

Fue en ese sector del campo que el argentino gritó por duplicado para darle la victoria a Barcelona y, además, igualar el récord de Raúl González con 71 goles en Liga de Campeones.

A falta de diez minutos para el final de la primera mitad, Messi lanzó un tiro libre a la derecha de Cillessen, que voló para impedir el gol, pero en la continuación de la jugada y luego de la insistencia de  Bartra por disputar el balón llegó la apertura del marcador con gol de cabeza.

La velocidad de Messi en los últimos metros fue un descalabro constante para la defensa y provocó la expulsión de Velmant a falta de 20 minutos por  segunda amarilla.

Y así llegó el segundo gol de Messi, al rematar en la línea de gol una pelota que Pedro había enviado desde la derecha.

A partir de ese momento, el equipo de Frank de Boer se rindió.

Barcelona clasificó y disputará con Paris Saint Germain, que también ganó con gol de Cavani, la primera posición del grupo.

Sin embargo, pensando en enfrentar rivales de más fuste, Luis Enrique deberá ajustar su forma de llegar al arco rival.

El 4-3-3 aísla demasiado a dos hombres llamados a ser claves en ataque, como Neymar y Suárez.

Por características y por su biotipo, el brasileño se las ingenia para caer por la calle central y entreverarse en la definición. Es ambidiestro y eso juega en favor del ex Santos.

Suárez es un tanque de guerra. No se queja por ser nuevo, pero le incomoda jugar por la banda. En la medida de que recupere su lugar, Barcelona estará agradecido.


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