A Riolfo le cierran todos los números

El volante bohemio es el guía futbolístico de un Wanderers que ilusiona; el sueño de hacer una buena Copa Libertadores y la ambición de defender el título del Clausura marcan la agenda de este estudiante de Economía

La pretemporada es el período de tiempo en una temporada que cualquier futbolista, en condiciones mentales normales, odia.

Correr varios kilómetros, andar en bicicleta, ejercitar los músculos, hacer rutinas aeróbicas al rayo del sol, practicar flexiones y esquivar conos conforman el menú que el preparador físico suministra a diario.

Salvo que el jugador en cuestión defienda a Wanderers.

El plantel de Alfredo Arias mantiene la impronta de ser el equipo que mejores intenciones tuvo en el último Campeonato Uruguayo y que quedó a la sombra de un Nacional arrollador desde lo numérico bajo la égida de Álvaro Gutiérrez.

La pequeña gran diferencia es que Wanderers es un equipo que vende jugadores y debe apelar constantemente a sus juveniles.

En la pretemporada, Alfredo Arias trabaja a sol y sombra con una aliada: la pelota. Y en ese juego, mucho más amigable para sus futbolistas y sentando las bases conceptuales de lo que después despliega Wanderers en la cancha, se destaca Diego Riolfo.

El volante bohemio recibió a El Observador en el Parque Viera y declaró como juega: con claridad para hacerse entender y poner la pausa en el momento justo.

Es que Riolfo es un bicho raro dentro del ambiente. Además de ser el cerebro de un Wanderers que siempre apuesta a ganador y de darse el lujo de ya tener una experiencia europea en Recreativo Huelva, está a pocas materias de recibirse de economista y habló con El Observador un día después de recibir una nota positiva en un examen universitario.

“Con la carrera estoy muy tranquilo porque por ahora no tengo apuro. Tengo pensando ejercer después de terminar mi carrera en el futbol así que hasta los 30 largos no pienso dedicarme a la Economía. Ayer justo me dieron la nota del último examen que di en diciembre y lo salve, así que estoy muy contento de seguir avanzando. Cada vez falta menos para el título”, dice Riolfo cuya historia con la pelota también es atípica.

Es que no hizo el recorrido formativo habitual ya que decidió terminar el liceo secundario en Lagomar y jugar, en clave de diversión, en el City Park de la Liga Universitaria. Recién a los 18 años tuvo carta libre de sus padres para probarse en un equipo profesional y Central Español fue la primera parada en su escala.

Así comenzó su recorrido en Primera División, de la mano de Daniel Sánchez en la conducción técnica.

El Pecho lo ascendió junto a Mathías Vecino, hoy en el fútbol italiano y tras un semestre en Central Español, llegó el llamado de Alfredo Arias, su hoy entrenador en Wanderers, aunque la relación jugador-técnico tuvo un impasse de una temporada cuando se fue a préstamo a Recreativo Huelva de España.

“La venimos llevando bien, tenemos la suerte de que el preparador físico es bastante amigable con los trabajos y hacemos muchas cosas con la pelota. No es de la idea de correr muchos kilómetros. Es una pretemporada con mucho trabajo reducido porque la idea es que después plasmemos dentro de la cancha los conceptos. Alfredo (Arias) hace mucho hincapié en la posesión de la pelota, defendernos con ella y tratar de generar más situaciones de gol.

Cuánto más tenemos la pelota menos corremos y a eso apuntamos”, dice Riolfo sobre la pretemporada que lo tiene a buen ritmo y a punto desde lo físico.

Esta es una pretemporada atípica para Wanderers porque el club no está acostumbrado a la doble competencia y Riolfo así lo interpreta: “Por más que en los últimos años también pudimos jugar la Copa Sudamericana, la Libertadores es especial y más para mí que nunca la pude jugar. El objetivo del club es mantenerse arriba para poder seguir participando de esta clase de torneos. Trataremos de afrontar los campeonatos de la mejor manera para ser competitivos”.

Riolfo, representado por Flavio Perchman, tuvo llamadas de equipos de Argentina y México, pero seguirá en Wanderers a la espera de un buen torneo que lo vuelva a catapultar al exterior.

Sobre los objetivos de Wanderers para este semestre, Riolfo dijo: “Hay muchos juveniles que subieron en este último tiempo al primer equipo y que se adaptaron bien al ritmo de primera. Y todos los refuerzos que lleguen serán para bien. Ya están varios muchachos nuevos. De sumarse Sebastián Eguren y Santiago Martínez sería muy positivo porque va a sumar mucho”.

Riolfo es tranquilo afuera, pero levanta temperatura dentro de la cancha cuando las cosas no le salen. Por eso el deseo final para la pretemporada: “Alfredo me pide mucho que esté tranquilo en la toma de decisiones, que me tome un segundo más para pensar antes de jugar la pelota porque me toca ser quien muchas veces arma el juego y da el pase. Es un segundo que puede definir un partido”.


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