A Pírez, Londres y España lo vieron crecer

El futbolista se fue con 15 años y jugó en Chelsea, fue alcanzapelotas y entrenó con Drogba y Lampard

Se conocen desde hace un buen tiempo con Diego Rolan y Diego Laxalt. Están en países diferentes, pero se conocen de Defensor Sporting.

No es de los John tradicionales. Sus padres quisieron que se llamara Jhon, así, con la hache después de la jota. Por eso fue distinto en todo, también en la cancha.

Jhon Pírez, de él se trata, juega en línea contra sus excompañeros al "Call of Duty" y también lo hacen en equipo contra otros. "El más 'viciado' es Laxalt", dice sonriendo.

Con tan solo 15 años se fue a jugar a Chelsea. Llegó a un mundo totalmente diferente, con otro idioma y distintas costumbres. Se tuvo que acostumbrar a prepo y creció de golpe. Lo llevaron Ariel Krasouski y Juan Ahuntchain, quien en ese entonces trabajaba en Defensor, equipo del que surgió.

"Era un cambio muy grande a lo que era mi vida. Por eso y por más que los jugadores siempre luchamos por jugar en el exterior, en una semana me quería volver", recordó Jhon Pírez en diálogo con Referí.

El equipo londinense estaba realizando una gira y disputó tres torneos distintos: la Disney Cup, la Dallas Cup y la Amsterdam Cup en los que se probó por primera vez la casaca del club que dirige desde arriba el multimillonario ruso Roman Abramovich.

Pese a su corta edad, se emocionó porque cuando jugó uno de esos mini torneos en la capital holandesa, llegó a jugar en el estadio en el que Uruguay disputó y ganó los Juegos Olímpicos de 1928.

"Fue una de las cosas más emocionantes de mi vida. Poder jugar en ese estadio, con la historia que tiene para nuestro país, vue algo inolvidable. Ahora está totalmente reformado y casi no se utiliza. Pero justo cuando nosotros fuimos jugamos allí. Es algo que no me voy a olvidar nunca más", recordó Pírez.

Era tan joven que no se daba cuenta bien en el mundo en que vivía. "Con el paso del tiempo sí comencé a avivarme que estaba compartiendo club con jugadores de primer nivel mundial. Ellos comían a mi lado y mi familia me preguntaba cómo eran", añade.

Pírez recuerda que "Drogba es muy gracioso, muy cálido, el que más bromeaba. No son tan fríos como dicen o muchos pueden pensar. Son muy amables. Sturridge (antes de pasar a Liverpool) también bromeaba mucho cuando me veía".

Hasta que un día el técnico de entonces, Luiz Felipe Scolari lo subió para entrenar en Primera. "Él habló conmigo y me dijo que jugara como yo sabía. En la práctica enfrenté a Lampard, Terry, Cech, Drogba y Salomon Khalou, entre otros", explicó Jhon.

Sin embargo, no pudo debutar en Chelsea por contar con el pasaporte extracomunitario.

Cuatro meses después, en noviembre de 2008, volvió y fue "adoptado" por una familia inglesa. Esas familias se ofrecen al club y reciben dinero de Chelsea para que alberguen a jugadores quienes llegan desde el exterior.

Allí le tocó hacer de alcanzapelotas en un partido de Liga de Campeones entre Chelsea y Juventus por los cuartos de final. "Me coloqué sobre lo que sería la Olímpica en el Centenario y más que alcanzar pelotas, sacaba fotos. No podía creer lo que estaba viviendo".

Esa familia que lo cobijó en Londres "me trataba como a un hijo más. Para ellos es como un orgullo tener a un jugador del club. Al final, terminé viviendo con tres familias distintas".

"Un día casi me atropellan en Londres. Miré para un lado y el tránsito venía del otro. No me atropellaron de milagro", indicó.

También recordó que "un día salimos a entrenar y había nevado. Me fui a poner los tapones de aluminio y casi me matan. '¡Ponete los de goma!', me gritaron. La cancha era hielo e igual me caí. Me maté y me tuve que cambiar todo. Temblaba de frío".

Un mes antes del Mundial sub 20 de Colombia, se rompió el tendón rotuliano. "Me recuperé en Uruguay con Walter Ferreira y entrené con Nacional un par de meses. Volví a Defensor y jugué la Copa Libertadores sub 20 en la que perdimos la final ante River argentino. Nos dirigía Fernando Curutchet".

Se fue a probar a Sabadell de España pero no quedó porque el cartílago de la rótula mostraba un desgaste.

"Los tejidos del tendón estaban pegados y me tuve que operar de nuevo", dice con tristeza. Corolario: un año más de recuperación.

Hasta que llegó a Leganés, un club a 15 minutos de Madrid. "Me compré un auto, me cocinaba yo porque me gusta mucho hacerlo. Le pego bastante a la cocina y lo mejor que hago son las milanesas y el pollo a la mostaza".

Hoy tiene un hijo de un año y medio, Thiago quien nació en Uruguay. "Como papá me sentía raro al principio. Ahora es algo maravilloso. Aprendí a tenerle paciencia", dice sonriendo.

Pasó luego a Getafe B. "El tránsito allí es muy complicado, hay muchos radares y tuve que pagar varias multas. Me veía seguido como Emiliano Velázquez que está en Getafe".

Como pasa con muchos jóvenes uruguayos que emigran, Jhon creció de golpe. Lejos de su Nuevo París y siempre extrañando.


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