A Peñarol se le marchitaron las ideas

El carbonero dejó dos puntos más por el camino al empatar ante Sud América en flojo partido

Cuarto minuto de adición. Todos esperan el milagroso gol de Peñarol en la hora para el triunfo. Sin embargo, Emanuel Centurión toma la pelota y su misil casi rompe el palo de Migliore. El Flaco Vivaldo se toma la cabeza. No lo puede creer. Su equipo tuvo la victoria en la hora y no se le dio.

De todas maneras, el empate es un buen resultado para un equipo como Sud América ante un Peñarol que volvió a dejar dos unidades fundamentales y al que se le van cayendo las ideas.

Este Peñarol a veces desconcierta: por momentos y en algunos partidos muestra un fútbol pulido, veloz, moderno, y por otros cae en un pozo del que le cuesta salir.

Ante Sud América, pese a haber terminado 1-0 arriba, en el primer tiempo, mostró falencias importantes con y sin pelota.

Carlos Núñez no supo aprovechar una nueva oportunidad que le brindaron para jugar. Fue egoísta, jugó ofuscado, le mostraron amarilla, erró un gol increíble tras un notable pase de Diogo Silvestre a los 2 minutos y, de no mediar un error del árbitro Cunha, debió haberse ido expulsado a los 28’ por tirarse al entrar al área simulando un penal.

Sud América se paró muy bien, con dos líneas de cuatro bien definidas y jugó de contra con futbolistas quienes supieron mover muy bien el balón.

Peñarol se contagió del malhumor de Núñez y no supo resolver, se perdió en la cancha. Pacheco y el Japo Rodríguez intentaron crear, pero no lo hicieron en su nivel habitual.

El rival, en tanto, trataba de sacar provecho de ello y, llegó al empate en el correr de un segundo tiempo tedioso, en el que Peñarol no pudo hacer casi nada, ni cuando ingresó Olivera por Núñez -no aportó absolutamente nada y mostró que le falta fútbol– ni con la entrada de Hernán Novick.

Fue una corrida de Argachá por izquierda, que levantó el centro y dejó solo a Franco. Migliore tapó el cabezazo, pero Rauhoffer –recién ingresado– tocó su primera pelota para igualar a los 65.

En todo el segundo tiempo, lo más importante de Peñarol en ofensiva fueron dos corridas de Estoyanoff. En una dejó solo a Zalayeta e Irazún le tapó el segundo a los 83’. Y al final, el propio Estoyanoff picó por derecha y su tiro se fue rozando el palo.

Es muy poco para un equipo que pretende ser campeón y que tiene uno de los mejores planteles –sino el mejor– del torneo.

A Peñarol le faltó personalidad ante un rival que se plantó muy bien. Recién le convirtieron el primer gol de la temporada, pero ya se metió en un lío.


Fuente: El Observador

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