A Peñarol le cae bien Chile

El carbonero le ganó 2-1 a Iquique en su debut en la Libertadores; el carbonero arrancó bien y le perdonó la vida al rival, pero se recuperó al final

En un país que le cae muy bien, porque allí escribió algunas de sus páginas más gloriosas, Peñarol arrancó la Copa Libertadores con el pie derecho: le ganó 2-1 a Deportes Iquique, para arrancar de la mejor manera posible la competición continental: con victoria afuera y liderato del grupo.

El carbonero arrancó con todo, con buena presión sobre la defensa de Iquique, que mostró claros huecos sobre el sector izquierdo. Eso trajo una llegada del “Lolo” Estoyanoff a los dos minutos, que  terminó en buena tapada del arquero Naranjo, y otro desborde muy parecido que trajo el gol del 1-0 a los cinco minutos.

Peñarol presionaba y mordía en la mitad de la cancha, con un muy buen partido de Novick y Cristóforo, que además entregaban bien el balón. Eso le daba la chance de hacerse compacto en defensa, recuperar y largar buenos contragolpes, que trajeron una muy buena combinación entre Estoyanoff y Zalayeta a los 16’, que el juez anuló mal por offside.

Como un golpe psicológico, la presión de Peñarol aminoró después de ese gol anulado y aflojó la presión. Iquique se hizo con la pelota, pero mostró una enorme pobreza de ideas, por lo que el arco de Bologna no pasaba peligro

Sobre los 30 empezó a aparecer Iquique. Peñarol empezó a retroceder en la cancha, y ya no fue prolijo en las contras. Encima empezó  a ceder la pelota cerca de su área, con lo que Iquique tuvo sus primeras opciones de peligro, que no supo definir. Grosmuller se mostró como lo más flojo de los carboneros, con mal manejo del balón, además floja marca y aplicación para cubrir su sector. Precisamente, el poco peligro que llevaron los chilenos vino por la izquierda de los carboneros, donde Aureliano Torres tenía doble trabajo.
 
De todos modos, fue solo un suspiro lo de Iquique, que en los siguientes minutos volvió a mostrar una paupérrima expresión futbolística: sin presión, sin marca, con enormes problemas para manejar la pelota. Peñarol volvió a aprovechar y dominar, se seguía equivocando en el último pase, y cuando tuvo chances de gol las falló, como una de Estoyanoff que encontró una gran respuesta del arquero Naranjo, la figura del partido.

Así terminó el primer tiempo, con la sensación de que Peñarol debería haberse ido arriba con una diferencia mayor, y también con la sensación de que los chilenos no podían jugar tan mal como lo hicieron en el primer tiempo.

Pero el segundo tiempo empezó igual: un Iquique irresoluto y un Peñarol que seguía siendo más, aunque marraba chances una y otra vez, y ya no era tan intenso como en el primer tiempo.

Hasta que se cumplió la ley no escrita del fútbol: los goles que no se hacen se sufren en el arco contrario: una córner, un desborde hasta el la línea de fondo y un buscapié al área chica, para que Villalobos encontrara el empate 1-1.

Fue el peor momento de Peñarol, que no encontraba la pelota y veía como por fin el “Rengo” Díaz tomaba el protagonismo en los chilenos. Sin embargo, de a poco el carbonero empezó a salir del aprieto. Fue fundamental el ingreso del Vasco Aguirregaray, que le dio intensidad en la marca y lanzamiento, como el gran pase que le metió a Estoyanoff –tras recuperación de González- para el centro del “Lolo” y el gol de Juan Manuel Olivera para el 2-1.

El final fue aguantando el empate, pero con inteligencia para tener la pelota e irse lejos del arco de Bologna, y ratificar que Iquique difícilmente marcaría un gol aunque pasaran 120 minutos. Así Peñarol arrancó como líder junto a Emelec (que el martes le ganó 1-0 a Vélez) y empezó a ilusionarse con una buena Copa Libertadores.


Fuente: El Observador

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