A lo Peñarol

Como en los viejos tiempos y como le gusta al hincha, el aurinegro dio vuelta un partido en la hora con poco fútbol, pero se prendió de nuevo arriba

Damiani grita con los brazos arriba y su pequeño hijo, Franco, es levantado nada menos que por Fernando Morena. El presidente no se queda allí. Aprovecha que no está sentado en el palco del Centenario y salta en la tribuna, hasta corre unos pequeños metros. Es una sensación de alivio y bronca al mismo tiempo. Adrenalina que le dicen.

Cuando se iba un partido muy difícil en el que otra vez se había visto muy poco juego por parte del equipo de Pablo Bengoechea, Cristian Palacios le dio un triunfo importantísimo para mantenerlo en la pelea y sofocar fantasmas.

Pero lo más importante es que se vio un cambio de actitud, ese que el hincha pedía. Esa rebeldía histórica de los equipos que usan esa camiseta.

Así ganó este equipo. Así logró mantenerse a flote. Sin fútbol químicamente puro. Sin jugadas maravillosas. Sin arte. Pero dejando todo y poniendo todo cuando había que hacerlo. A lo Peñarol.

"¡Sigan pensando que falta mucho!", les gritó Bengoechea desde el banco y en el silencio del Franzini a puertas cerradas se pudo escuchar claramente. Iban 72 minutos y el partido estaba aún 0-0.

Tan solo 6' después, una jugada esporádica de Fénix que luego de tremendos partidos ante River y Racing ayer no repitió y se conformaba claramente con el empate, llevó a un penal por mano de Sandoval. Demasiado premio para lo hecho y buscado, pero Maxi Pérez estampó el 1-0.

Hasta allí, se venía la noche, se respiraba un tufillo que no era justamente de churros en el Parque Rodó.

Es que Peñarol había sido muy predecible, sin identidad ni velocidad en ofensiva. De esa forma, le hacía las cosas mucho más fácil a Fénix que lo esperaba muy bien de mitad de cancha hacia atrás con una regularidad envidiable en todos sus jugadores.

Bengoechea había arreglado uno de los puntos neurálgicos del equipo: la defensa. Paró a tres hombres con Carlos Valdez de libre, en tanto los stopper eran Jonathan Sandoval por derecha y Emilio Mac Eachen por izquierda. Así lograron controlar bien a uno de los goleadores del torneo, Lucas Cavallini.

Lo que no pudo arreglar aún el DT de Peñarol es la escasa subida de los laterales. Gianni Rodríguez fue más de lo mismo porque casi no cruzó la mitad de la cancha y cuando lo hizo, se equivocó con la pelota y no pesó. Por derecha, Rodrigo Viega sí lo hizo pero en el segundo tiempo, y cuando mejor estaba jugando, lo sacaron.

Fénix se defendía bien, pero casi no atacaba. Martín Ligüera avisó con un tiro libre a los 14 minutos y a los 20', una combinación suya con Ferro, terminó con una jugada riesgosa para Guruceaga.

Peñarol tenía la pelota pero no jugaba tranquilo. No es fácil jugar en un grande en momentos en los que las cosas no salen y eso se transmitía claramente. Así lo trasuntaba el equipo en el que Luis Aguiar intentaba siempre y Diego Forlán buscaba espacios.

Pero la más clara del primer tiempo –pese a todo– fue para los albivioletas. Schetino metió una especie de centro y en la línea la sacó Mac Eachen.

Fue al menos preocupante esa primera parte de Peñarol. La falta de ideas, de recursos para buscar la sorpresa, hizo que todo fuera muy anodino, porque el rival tampoco ayudó.

Por más que la idea de un técnico sea revolucionaria –o al revés, timorata– la que la llevan a cabo siempre son los futbolistas. Ellos son los grandes responsables siempre.

El otro día ante Defensor, los hinchas se enojaron con Bengoechea. Esta vez, el técnico fue decisivo con los cambios.

Marcelo Zalayeta –un tremendo jugador quien, no obstante, en este momento no justifica la titularidad– salió e ingresó Nicolás Albarracín con otros bríos. Se juntaron con Forlán por derecha y dialogaron con la pelota.

Después fue el turno del debut en el torneo de Cristian Palacios quien esperaba esta oportunidad. Otro que le dio velocidad y llegada a la ofensiva.

Pero el gol inesperado del rival dio por tierra con ese esbozo de repunte que había mostrado Peñarol.

Esos fantasmas de los que se hablaba anteriormente, comenzaron a aparecer en el Franzini.

Quedaban solo 12 minutos cuando Fénix consiguió el 1-0. Había poco tiempo para reaccionar. Pero una gran jugada de Aguiar –quien nunca bajó los brazos– le dio el empate a Ifrán a los 82'. Entró Martín Luque a los 86 y a falta de un minuto, colocó la sexta marcha y dejó un tendal por izquierda. ¡Qué fácil parece todo cuando se juega con precisión en velocidad! De allí al gol de Palacios para el 2-1 y el delirio total, fue un trámite.

Cuando se retiraba Bengoechea se encontró con Tita Picarelli, la histórica hincha del club en la puerta del Franzini: "¡Uh, Tita! ¡Cómo sufrió!", le dijo el DT con una sonrisa. Es verdad, pero también disfutó. Como antes.

PEÑAROL 2

Gastón Guruceaga 5

Carlos Valdez 5

Jonathan Sandoval 5

Emilio Mac Eachen 5

Rodrigo Viega 5

Sebastián Píriz 5

Luis Aguiar 6

Gianni Rodríguez 4

Diego Forlán 5

Marcelo Zalayeta 4

Diego Ifrán 6

DT: Pablo Bengoechea

FÉNIX 1

Darío Denis 5

Juan Álvez 6

Maximiliano Perg 5

Ignacio Pallas 5

Leandro Zazpe 5

Raúl Ferro 5

Andrés Schetino 6

Gonzalo Papa 5

Martín Ligüera 5

Lucas Cavallini 4

Maximiliano Pérez 6

DT: Rosario Martínez

CAMBIOS EN PEÑAROL: 58' Nicolás Albarracín (6) x Zalayeta, 66' Cristian Palacios (6) x Viega y 86' Martín Luque x Gianni Rodríguez

CAMBIOS EN FÉNIX: 87' Mateo Carro x Ligüera y 89' Cecilio Waterman x Maximiliano Pérez

CANCHA: Parque Franzini

JUEZ: J. Fuentes (5)

GOLES: 78' M. Pérez (F) de penal, 82' Ifrán (P) y 89' Palacios (P)

TARJETAS AMARILLAS: Aguiar, Píriz, Sandoval y Frascarelli (desde el banco) y Schetino y Papa (F)


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