A la sombra del crecimiento

En los Juegos Olímpicos, el gigante asiático fue gran protagonista pero en el fútbol, cuya liga arranca este viernes, no logra despegar a pesar de la contratación de figuras de renombre

China es una de las principales potencias mundiales del deporte. Sin embargo, el crecimiento del fútbol sigue siendo una de sus cuentas pendientes. El viernes se inicia la Super Liga con un montón de estrellas y nuevas contrataciones.

El gigante asiático, de 1.400 millones de habitantes, recién se plegó al movimiento olímpico en 1952 ganando sus primeras preseas en Los Angeles 1984.

Desde entonces, el crecimiento ha sido impresionante al punto de que en Beijing 2008 ganó el medallero general mientras que en Londres 2012 le peleó de igual a igual a Estados Unidos.

A su tradicional potencial en deportes como bádminton, tenis de mesa o gimnasia artística, los chinos asombraron al mundo en los últimos años con la natación.

La inversión millonaria, las selecciones de talentos, la disciplinada dedicación y la contratación de entrenadores de primer nivel –en el caso de la natación, los australianos– son las claves del desarrollo del deporte chino.

Sin embargo, con el fútbol todavía no le han dado en la tecla. Si bien este es el deporte más popular del mundo, en China no tiene tradición ni mayor atractivo.

En 1994 recién se creó un torneo nacional de fútbol, actividad antes reservada a un reducido núcleo federado, al ejército y a la policía.

Con el impulso de la clasificación al Mundial de Corea-Japón 2002, el torneo tomó un nuevo impulso bajo su denominación actual, la Super Liga.

Sin embargo, el mercado no logró captar jugadores de gran nivel al tiempo que exigía como prueba de admisión exámenes físicos muy exigentes.

Para colmo, la temporada pasada llegaron dos estelares: Didier Drogba, tras llevar a Chelsea a una histórica consagración en la Liga de Campeones, y Nicolas Anelka, un exArsenal y Real Madrid, que resultaron un fiasco. 

Dirigido por el argentino Sergio Batista, Shanghai Shenhua terminó noveno y Drogba y Anelka precipitaron su retorno al seguro mercado europeo (Galatasaray y Juventus, respectivamente).

Para este año, el equipo prefirió contratar a dos argentinos: Rolando Schiavi y Patricio Toranzo. 
 
La contratación top será un entrenador: Radomir Antic, el serbio que dirigió a Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid, entre otros equipos.

Tomará las riendas de Shandong Luneng, un histórico en horas bajas: ganador de cuatro ligas, pero que el año pasado fue 12º.

De este modo, las principales estrellas que tendrá el torneo serán Seydou Keita, Fabio Rochemback, ambos exBarcelona, Darío Conca, Frederick Kanouté, Joffre Guerrón y Lucas Barrios.

El campeón es Guangzhou Evergrande, quien logró el título de la mano del laureado entrenador italiano Marcello Lippi (campeón de todo con Juventus y del mundo con Italia en 2006).

Su figura es el argentino Conca, exFluminense, quien según un relevamiento que hizo Marca el año pasado fue el octavo jugador mejor pago del mundo embolsando € 10, 6 millones en la temporada.

Junto a él estarán Barrios, argentino nacionalizado paraguayo, y los brasileños Muriqui y Elkeson.

El principal enemigo será Beijing Guoan, tercero el año pasado, donde militan el ecuatoriano Guerrón y Kanouté, de Mali.

Jiangsu Sainty, sin grandes estrellas, fue la revelación el año pasado al terminar segundo.

Lo cierto es que la pelota empieza a rodar en esta jornada con la ilusión del fútbol chino de empezar a mejorar.


Fuente: El Observador

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