A disfrutar de la fiesta

Mañana empieza el Mundial, la gran vidriera para el crecimiento del deporte ovalado en el planeta
El London Eye y la Torre de Londres, dos de los iconos universales de la capital inglesa, están prontos. También el inglés conductor del ómnibus de Uruguay, aunque ya se declare fanático de Los Teros, así como todos los voluntarios que acompañan al equipo. Los diarios ya lo tienen como tema de tapa. Costó que le ganaran a las peleas de Mourinho con los periodistas, y tuvo que competir con la desazón inglesa por el mal arranque de sus clubes en la Champions, pero finalmente, el rugby está en el centro de la escena en Inglaterra. Y también en el resto del planeta, porque el Mundial que comienza mañana por la noche batirá todos los record de entradas vendidas y de televisación.

Desde la hora 20:00 de Inglaterra (16 de Uruguay) Inglaterra y Fiji ponen mañana en marcha la copa del mundo.

Serán los dos últimos rivales de Uruguay, en el grupo de la muerte, que también incluye a Australia y Gales, y que dejará a un candidato a semifinalista fuera de la competición en la fase de grupos.

La expectativa está en Inglaterra, pero también en los 205 países del mundo a los que se han vendido los derechos de televisación del torneo.

Apenas algunos territorios concretos, como Islandia y Chipre, no tendrán TV en vivo, y por eso la World Rugby decidió que vayan en vivo por su canal de Facebook.

El torneo ya es un éxito: hasta ahora se colocó el 95% de los tickets, y el total ya supera el máximo histórico, que se alcanzó en Francia 2007, antes que en 2011 la ovalada se fuera muy lejos, a Nueva Zelanda, donde hay una pasión por el rugby única en el mundo pero no la gente necesaria como para asegurar el negocio.

Es que la Rugby World Cup, además de la tercera competencia más vista en el planeta detrás del Mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos, es la gran vidriera y la gran oportunidad para que el rugby crezca en el resto del mundo y supere uno de sus grandes riesgos de estancamiento: las grandes diferencias entre niveles. Para eso se necesita mucho dinero.

Por eso la World Rugby anunció una inversión de 32 millones de dólares en los últimos cuatro años para los países del Tier 2, o segundo escalón, al que Uruguay entró a partir de la clasificación ante
Rusia, y buscará mantenerse en los próximos cuatro años.

Esos millones parecen nada comparados al fútbol –capaz de vender un solo jugador por ese dinero-, pero son muchísimo en la evolución de un deporte que recién abrazó el profesionalismo en 1995, y que aún hoy tiene equipos amateurs en un Mundial, como Los Teros.

Todo ese dinero invertido para los próximos años salen de este mundial, el único gran evento que tiene World Rugby para recaudar en grande, ya que el Seis Naciones, el Rugby Champiosnhip y las competiciones de clubes no les pertenecen. Por eso la World Cup es una máquina de marketing y de reglas comerciales.

Esa diferencia de escalones es el gran desafío para empezar a acortar en esta copa del mundo en los próximos años.

Por un lado están las 10 potencias , lejos del Tier 2 (Fiji Samoa, Tonga, Canadá, Georgia, Japón, Namibia, Romania, Estados Unidos y, ahora, Uruguay), y estos a su vez lejos del "Development One", que no logran clasificar.

Entre los escalones hay algunas excepciones: Fiji o Samoa entre el 1 y el 2, que pueden soñar con ganarle a Escocia o Italia, y Uruguay entre el 2 y el 3. Por eso, de la misma manera que Fiji intentará demostrar mañana que no está tan lejos de Inglaterra, Uruguay tendrá desde el domingo la misma misión pero ante los fijianos y tres de los rivales del siguiente escalón.

Desafío más que difícil. Pero quizás por eso, más atractivo que nunca.

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