A disfrutar a Cuevas: un éxito solitario y sin apoyo

La gran actuación del uruguayo es mérito exclusivo de él y no hay planes para sucederlo
El triunfo de Pablo Cuevas en el ATP 500 de Río de Janeiro, y su ascenso al puesto 27 del ránking, tiene un mérito gigantesco: es que el uruguayo es un producto exclusivo de su propio esfuerzo. No tuvo una política deportiva, estatal o de la Asociación Uruguaya de Tenis que le permitiera crecer. En el comienzo de su carrera consiguió el apoyo privado necesario para superar ese puente en el que se quedan decenas de talentosos tenistas: la falta de medios para luchar contra un sistema que atenta contra ellos.

Por ejemplo, en Europa se juegan al año 380 torneos Future, el eslabón más bajo del tenis adulto, que sirve a los juveniles para adquirir experiencia, sumar puntos en el ranking y pegar el salto a los torneos Challenger. En Sudamérica hay 60. En Uruguay cero, y solo un Challenger. La falta de apoyo en la región es enorme, pero en Uruguay -entre otros países- es cercano a nulo. No hay un programa de detección de talentos, apoyo e inversión, como en Argentina, que en algún momento daba préstamos a sus jugadores. "Una vez que ingresan en el tenis profesional no hay seguimiento, salvo cosas aisladas. El que ingresa construye su propia carrera", reconoció a fines de 2015 a Referí el presidente de la AUT, Ricardo Marturet, que destacó que hay apoyo en el nivel anterior, las giras de la Confederación Sudamericana (Cosat).

El problema es que, sin apoyo, el desarrollo profesional es imposible, salvo cuando los planetas se alinean, como con Cuevas: un jugador de enorme talento con la mentalidad para hacer los sacrificios necesarios y golpear todas las puertas posibles para tener apoyos. En su caso fueron apoyos privados con los que compartió premios en su primera etapa profesional. Hoy, afianzado, vive de los premios del circuito y contratos con sponsors.

La AUT –con apoyo de la Secretaría de Deportes- ha iniciado con éxito el programa "Gurises al tenis", con el que se busca llevar el deporte a toda la sociedad. Está en su primera etapa, de llegar a todo el país. Para la segunda (de detectar talentos, becarlos, entrenarlos y hacerlos viajar) falta mucha inversión, pero sobre todo apuesta que hoy no está arriba de la mesa.

El problema del tenis es de base: para la mayoría de los clubes, profesores y gente involucrada, es un deporte social antes competitivo: los clubes tienen apuntadas las baterías allí, y nada parece cambiar.

"No pretendo la infraestructura de EEUU, pero no estamos peor que Argentina en situación país. Sí en mentalidad, en los clubes. Allá cualquier entrenador se embarca con jugador y le dice 'si me podes pagar me pagás y si no me pagás cuando empieces a jugar bien'. Acá se preocupan por dar las 8 horas de clase y e irse a su casa. Está bárbaro, pero tiene que haber más de los otros", le decía Cuevas a Referí el año pasado, y era aún más gráfico: "Para los clubes, tener jugadores profesionales es un problema porque les quita la cancha a los socios. Lo primero que hacen es quejarse, porque venís transpirado al vestuario, o con polvo de ladrillo. En la orilla de al lado los socios que pagaron la cancha para jugar te dejan y disfrutan de verte entrenar".

Así las cosas, debajo de Cuevas hay un enorme vacío. Hoy hay cuatro tenistas con ranking (ver cifras), que hacen un enorme esfuerzo, pero no tienen el apoyo ni la preparación de años para lograr dar el salto (Ariel Behar, en dobles, es otra saludable excepción en el puesto 138°). De esa manera, que aparezca un Pablo Cuevas no solo depende de un talento fuera de lo común, sino de una voluntad de hierro para sortear mil obstáculos. Ese combo no se volverá a ver en Uruguay en mucho tiempo. Así que, más que nunca, a disfrutar los logros de Pablo Cuevas.

Claves del momento de cuevas

El Revés

Arma tradicional del uruguayo, ahora se ha vuelto clave. Empezó a usarlo con más criterio, no siempre con tiros ganadores, sino como estrategia para forzar al rival, abrirlo en la cancha y definir con otros golpes.

El saque

El saque con kick hacia afuera le permite abrir a sus rivales, para definir los puntos en el golpe siguiente. Con su primer servicio está arriba de un 80% de puntos ganados. El problema es acertar ese primer saque -que en algunos momentos ha estado debajo del 50%-, ya que que con el segundo sus cifras de puntos no es tan buena: 60%. Pero además, el saque ha sido vital para regular el físico, ya que el revés y el saque le dan la posibilidad de jugar puntos cortos.

Concentración

El año pasado ya estaba jugando a este nivel, aunque no con tanta regularidad y con algunos exabruptos, salidas mentales que le jugaron una mala pasada. El partido ante Nadal en Río 2015 y su discusión contra el juez fue un ejemplo, que se repitió en Bastad ante Paire, o en Washington pocos días después. Ahora se lo ve tranquilo, sin enojarse por errores propios o fallos adversos.

La preparación

Sumar a Eduardo "Luli" Mancini a su equipo ha sido clave, desde el juego pero también en la preparación del año. El agotamiento de 2015 le dejó buenas enseñanzas. Jugando dentro de los 35 mejores, lo importante pasan a ser los Grand Slams y Masters 1000, que suman en el ránking cualquiera sea la actuación en ellos. Por eso Cuevas reconoció que debía armar su temporada en función de ellos y de los torneos de polvo de ladrillo, su mejor superficie. Tras Australia se tomó una semana de descanso, no fue a Quito y en Buenos Aires y San Pablo no jugó dobles. Así llegó con resto físico a la final.

Cifras

5
Tenistas uruguayos con ránking. A Cuevas (27) lo siguen su hermano Martín (585), Santiago Maresca (1.542) y Rodrigo Senattore (2.090). En dobles, Ariel Behar está 138°.

US$ 40mil
Al año. Lo mínimo que tiene que invertir un tenista para llegar al top 200. La cifras incluyen alojamiento, preparación y pago de sus cuerpos técnicos, entre otros gastos.

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