A Cuevas no le alcanzó con el corazón

El uruguayo perdió frente al francés Pouille en cuartos de final del Master 1000
Los cuartos de final volvieron a ser el límite de Pablo Cuevas en los torneos Masters 1000, donde este viernes perdió ante el francés Lucas Pouille, 17 ATP, por 0-6, 6-3, 5-7, dejando pasar así una espectacular chance de meterse en semifinales de uno de los torneos más importantes del año sobre polvo de ladrillo.

Un día después de una espectacular victoria ante el suizo Stanislas Wawinka, la mejor de su carrera, Cuevas jugó un partido demasiado irregular. Su primer set fue lo peor del año: un 0-6 en apenas 21 minutos, en los que solo ganó tres puntos con su saque. Nada le salió, ni en el servicio ni en la devolución –pese a que tuvo dos break points en el primer game de saque rival- y nunca consiguió las sensaciones que había mostrado el jueves, cuando tuvo un gran saque, un revés paralelo decisivo y una derecha que no le dejó tomar protagonismo a Wawrinka.

Cuevas ni siquiera había logrado recuperar sensaciones sobre el final del primer set, pero en el arranque del segundo fue Pouille el que empezó a fallar. Y allí se configuró una realidad del partido: a los dos les estaba costando más de la cuenta el encuentro, como sintiendo la presión de la importante instancia. El francés, que había hecho un gran primer set, empezó a errar tiros fáciles, y Cuevas aprovechó: lejos de su mejor tenis, tomó la decisión de pegarle y meterla adentro, sin ensayar mucho lujo ni forzar winners. Rápidamente se puso 4-0, y aunque Pouille luego mejoró e intercambiaron un par de breaks, la renta del inicio del parcial le alcanzó a Cuevas para ganar el segundo 6-3.

El tercer set fue con presión de ambos lados, alternando buenas y malas. Cuevas recuperó la eficacia en el saque para dominar el juego y parecía encontrar finalmente los winners de derecha –el revés decisivo casi nunca estuvo- pero en realidad alternaba una buena y una mala.

Así, jugando feo pero con el corazón, Cuevas quebró y se puso 5-4 y 30-0 con el saque arriba. Pero no lo supo cerrar: más bien, apreció pensar demasiado en que no era su tarde en el juego, y con un par de errores no forzados dejó pasar la chance de llevarse el partido. No volvió a ganar ningún game, y Pouille se lo llevó 6-0, 3-6, 7-5.

Como en Indian Wells (cuando le ganó a Goffin, 12 del mundo en octavos, y perdió con Carreño Busta en cuartos) Cuevas hizo lo más difícil y no pudo con lo que era un poco más accesible.

Ahora el uruguayo jugará desde el lunes el ATP 500 de Barcelona. Se lleva 135 puntos para el ranking, lo que le permitirá escalar un puesto. Y también se lleva de Monte Carlo la ratificación que sobre polvo de ladrillo puede ganarle a cualquiera, pero que necesita regularidad.


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