A Cuevas le faltó poco para vencer al mejor

El uruguayo ganó el primer set 6-4, se le escapó el segundo 7-5 y al final se desmoronó y cayó 6-0 ante Rafael Nadal, inigualable en polvo de ladrillo

Era un día especial. El uruguayo Pablo Cuevas, en el mejor momento de su carrera se enfrentaba con el mejor tenista de todos los tiempos sobre polvo de ladrillo. El escenario era el ATP500 de Río de Janeiro, justamente, sobre polvo de ladrillo.

Y estuvo muy cerca de ser una jornada completa, pero finalmente Nadal se llevó el triunfo por 4-6, 7-5, 6-0.

Hubo dos partidos dentro del mismo encuentro. Después de dos sets sumamente parejos y en los cuales bien pudo cerrarse el partido para el uruguayo, llegó una tercera manga en la que Nadal arrancó quebrando el servicio del uruguayo, lo hizo por dos veces consecutivas y después del 4-0 Cuevas se fue del partido.

Extrañamente dejó de oponer resistencia. Devolvió sin ganas, buscando drops o puntos cortos ensayando tiros ganadores que en algunos casos ni siquiera picaron cerca de la línea.

No fue claro qué sucedió en ese momento, pero fue como si el golpe de haber perdido el segundo set, cuando estuvo muy cerca de forzar el ti break, lo hubiera desmoronado.

Si bien no fue un cierre digno de todo lo que el uruguayo había batallado en la cancha, en lo estrictamente tenístico Cuevas mostró su solidez, mantuvo a raya al español, número tres del mundo y pudo llevarse un triunfo histórico.

En los dos primeros sets no hubo fisuras en el juego del uruguayo, que dominó al español desde el fondo, marcando presencia y calidad, presionando sobre el revés del jugador zurdo, que nunca se encontró cómodo en la cancha.

Cuevas desarrolló todo su potencial con una gama de golpes importantes e hizo mucho daño con su revés cruzado.

Hasta el set decisivo estuvo concentrado, estratégico, incluso con la paciencia necesaria para ganar puntos que solo Nadal hace que su rival lo tenga que ganar dos o tres veces.

Porque el español llega a todas. Esos tiros profundos, o angulados, que contra cualquier otro tenista es punto seguro, Nadal la devuelve de alguna manera y complicada.

Rescatando lo mejor de la jornada que terminó más allá de las 3 de esta madrugada, cabe subrayar que el uruguayo salió de igual a igual a pelear un partido que de antemano se sabía difícil, casi imposible.

Basta con repasar la estadística del español sobre polvo de ladrillo. En esa superficie, el mejor de todos los tiempos y hoy número dos del mundo, el suizo Roger Federer, jugó 15 partidos frente a Nadal y solo le pudo ganar dos. Incluso, el número uno del mundo actual, el serbio Novak Djokovic, se enfrentó 22 veces con Nadal (siempre sobre polvo de ladrillo) y pudo irse victorioso en apenas cuatro oportunidades.

Entonces, se sabía que la empresa era difícil, pero había esperanza y la hubo hasta que llegó el tercer set de un partido que duró dos horas y cinco minutos.

El lado negativo no puede ser la derrota, pero sí la forma en que terminó. No por el resultado de 6-0, sino por la desconcentración y el enojo de Cuevas que, al menos, se vio a la distancia.

Será momento de sacar conclusiones y nada de lo sucedido esta madrugada podrá quitarle a Cuevas el nivel de tenis que es capaz de desplegar. Ayer, demostró que su juego está a la altura para competir en la elite del tenis mundial.

Con la actuación de esta sema na, Cuevas, actual 23 del ranking mundial del ATP Tour, sumará 90 puntos y  la semana que viene tendrá una nueva oportunidad en el ATP250 de Buenos Aires, terminando la gira sudamericana sobre polvo de ladrillo.

El comienzo de este minitour fue la semana anterior en San Pablo, donde el uruguayo consiguió su tercer título ATP250.

Los otros dos los consiguió a mediados de la pasada temporada en Bastad (Suecia) y Umag (Croacia).

Después de Buenos Aires será momento de volver a defender a Uruguay por Copa Davis, en Montevideo frente a Colombia a principios de marzo.


Fuente: El Observador

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