A 30 años de la humillación: el 6-1 de Dinamarca a Uruguay

La manija de Joseph Blatter, las patadas de Bossio y los goles de Elkjaer Larsen cumplen este 8 de junio 30 años: Dinamarca 6-Uruguay 1

En 1986 Joseph Blatter era secretario general de la FIFA y los uruguayos ya le caían mal: "Si no ven sangre no pueden jugar", le dijo a un programa de televisión alemán antes del debut celeste en el Mundial de México. "La campaña con nosotros fue brutal", recuerda Eduardo Acevedo a Referí. Y así comenzó a escribirse la derrota más dolorosa de Uruguay en la historia de los mundiales: el 6 a 1 contra Dinamarca que hoy cumple 30 tristes años.

"Nosotros no ayudamos. Antes del Mundial jugamos un amistoso con México y nos agarramos a trompadas", explica Acevedo.

El entrenador alemán de Dinamarca, Sepp Piontek, se subió hábilmente al carro que pasaba: "El árbitro deberá ver bien qué hace Uruguay porque el fútbol de ellos es demasiado violento".

En ese contexto y tras un empate a uno con Alemania Federal, el equipo de Omar Borrás encaró su segundo partido del grupo E ante una debutante en mundiales, pero que venía de ser semifinalista de la Eurocopa 1984.

"En Uruguay se pensaba que les íbamos a hacer ocho goles. Pero nosotros nos pasamos tres meses preparando el debut con Alemania. Sabíamos hasta qué comían. Y a los tres días tuvimos que preparar el partido con Dinamarca del que teníamos un solo video que nos consiguió el embajador en Hungría. Nos faltó información a la que en aquellos tiempos era muy difícil acceder", cuenta Acevedo.

El partido comenzó a la hora 19 de Uruguay luego de que el tórrido calor de Nezahualcoyotl le dejara lugar a la lluvia y el frío. Todo un presagio de lo que pasaría.

Iban 11 minutos y Uruguay conoció a un tal Michael Laudrup. La joyita de 21 años de Juventus era un punta que se tiraba atrás y tenía una aceleración con pelota que hacía recordar a la de Johan Cruyff en el Mundial de 1974.

Laudrup se sacó de arriba a Acevedo, dejó pasar de largo a Víctor Hugo Diogo y puso de cara al gol a Preben Elkjaer Larsen, un delantero que se movía por todo el frente de ataque con potencia, velocidad y mucho olfato goleador. El año anterior había sido campeón en Italia con el humilde Verona.

"Eran un gran equipo. Generaban superioridad numérica para aprovechar los espacios vacíos, tenían gran intensidad de juego, un desdoble muy rápido y mucha velocidad", recuerda el ahora entrenador de Defensor Sporting.

Miguel Bossio fue tal vez el único que no se dio por enterado de la predisposición a la que FIFA había forzado a los árbitros. En cinco minutos aplicó dos evitables patadas en campo danés y se fue expulsado. Iban apenas 19'.

Es cierto que el mexicano Antonio Márquez Ramírez no aplicó el mismo criterio con el zaguero Ivan Nielsen que castigó a Enzo Francescoli cuando ya tenía amarilla. Pero en el segundo tiempo le perdonó la vida al Polilla Da Silva que le metió flor de plancha a Jens Bertelsen provocándole una luxación en la pierna izquierda sacándolo del partido y del resto del campeonato.

Los daneses cometieron 21 infracciones contra 11 de Uruguay y ocho fueron sobre Francescoli que antes del entretiempo descontó tras un dudoso penal.

"Con ese gol llegamos al vestuario exaltados y nos empezamos a decir que lo dábamos vuelta. Nos pasó por uruguayos, por ir al frente a huevo", explica Acevedo.

Pero el contragolpe danés fue demasiado. Soren Lerby (Bayern Múnich) movió los hilos desde el medio con majestuosidad (su 2-0 con descarga, desdoble y definición fue una oda de fútbol moderno), Frank Arnesen fue un martirio por el carril derecho y la dupla ofensiva Laudrup-Elkjaer dos saetas imparables.

"Fue un fracaso, un desastre, siento una tremenda vergüenza", dijo entonces Francescoli.

La goleada cayó como un mazazo en Uruguay. El entonces edil nacionalista Jaime Trobo graficó con una frase a Últimas Noticias el sentir de los uruguayos: "El Profesor Borrás no debería volver al país. Uruguay tiene sus fórmulas y no se aplicaron, eso hay que explicarlo, pero que lo haga fuera del país".

Una vez consumada la eliminación, tras el 1-0 contra Argentina en octavos de final, Ruben Paz dijo a Últimas Noticias: "A un Mundial no se puede ir con el esquema táctico que fue Uruguay. Lo poco que se trabajó en campo fue en defensa. En materia ofensiva, creo que había material humano para hacerlo, no se entrenó nada".

"Con otro técnico se hubiera ido más lejos", declaró Paz quien agregó que "Borrás manoseó a muchos jugadores".

Borrás quedó sindicado como el gran culpable. Pero la verdad se escribió en la cancha. Y ahí hubo errores puntuales de los uruguayos que fueron más allá de la postura conservadora del entrenador y de ese estilo lento, posicional y de jugar compulsivamente en largo.

Así, en el primer gol, Diogo dejó un claro importante por su costado.

En el segundo dudaron Mario Saralegui y Fernando Álvez en un contragolpe surgido a partir de una mala resolución de Antonio Alzamendi cuando Nelson Gutiérrez y José Batista se habían lanzado al ataque.

En el tercero Laudrup eludió con categoría todo lo que se le puso enfrente en una gol más propio de un bailarín clásico que de un futbolista (vale la pena también ver la visión de juego de Lerby abriendo juego para armar la acción). Lo mismo en el cuarto donde Álvez tapó a medias a Laudrup y ningún defensa acompañó a Elkjaer Larsen que anotó de rebote .

Los dos últimos fueron contragolpes letales. Ambos en la recta final del partido. El primero tras un tiro tapado a Diogo y el último tras un córner a favor de los daneses. Las cicatrices de esa herida no cierra ni 30 años después. Si se anima, vea acá los goles del partido.



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