2012-2011

De un Apertura al otro, Peñarol le pasó sus males a Nacional que perdió su condición de favorito; el técnico es cuetionado, tiene suspendido a Gonzalo Bueno y viene en caída libre desde el punto de vista futbolístico

2012

Hasta un reloj parado da la hora dos veces”, dijo alguna vez el faro de los entrenadores del básquetbol argentino León Najnudel. La particular frase tiene muchas interpretaciones, pero don León la empleaba para graficar que siempre habrá otra oportunidad. Porque el reloj parado acierta dos veces al día.

Y parece ser lo que le sucedió al actual Peñarol. Debió aguardar el giro del día para tener su segunda oportunidad.

Las pruebas son increíbles. El año pasado, a esta misma altura del campeonato, estaba en la misma situación en la que se encuentra en la actualidad su eterno rival.

Pero como en fútbol nada es para siempre, el aurinegro pasó de la noche a la mañana de un torneo a otro.

Entonces, cuando todo rodaba viento en popa para Nacional en el Apertura de 2011, se revirtió de cara al torneo Apertura de 2012.

En el actual campeonato el que llega con viento en la camiseta y remando por el primer puesto desde atrás es el equipo aurinegro. Luego de un comienzo con problemas, donde no encontraba el camino, Peñarol encarriló una serie de triunfos y se trepó al primer lugar de la tabla de posiciones con claras opciones de lograr la corona.

En la calle, donde el clamor popular brinda sentencia, se maneja con insistencia que Peñarol es claro favorito a quedarse con el clásico del domingo. Situación que no se generó en el Apertura de 2011.

¿Las razones? En primer lugar el momento deportivo del equipo que conduce técnicamente Jorge Da Silva.

El entrenador parece haber encontrado una oncena a la que le brindó continuidad y eso generó seguridad y confianza.

En segundo lugar porque el aurinegro viene en plena remontada sorteando rivales y dejando a pesos pesados por el camino como Defensor Sporting que era la prueba que muchos esperaban.

Contrariamente a lo que venía sucediendo, los hinchas ganaron un poco de paz en el arco, una zona que no los dejaba dormir con tranquilidad.

Asimismo, el eterno rival de Peñarol llegará con bajas importantes. El pasado fin de semana terminó lesionado y descartado el volante Facundo Píriz, al tiempo que fue expulsado Gonzalo Bueno. Sin dudas dos ausencias difíciles de disimular.

Pero no es el único drama que presenta Nacional. Desde hace varias fechas un gran porcentaje de hinchas cuestiona el accionar del técnico Gustavo Díaz. Y el sábado, luego de perder con River Plate, se retiró bajo silbidos.

Es que el tema no pasa solo por el resultado del fin de semana sino que también recuerdan la eliminación de la Copa Sudamericana a manos de un equipo sin historia como Liga de Loja de Ecuador.

Todos estos ingredientes permiten que de un lado se asuma una semana con presiones y del otro con la tranquilidad y el buen clima que provocan los buenos resultados y el primer lugar en la tabla de posiciones.

Después de un año el panorama se revirtió. El reloj parado brindó la hora dos veces.

2011

A esta altura del año pasado Peñarol era una olla de grillos. El técnico Diego Aguirre tomaba la determinación de abandonar el club seducido por los petrodólares que le cambiaron la vida. Y se tomaba el manotón de ahogado, para calmar a las fieras, de recurrir al mismo Gregorio Pérez al que habían echado de mala manera del club.

Claro, con el visto bueno de la gente era más sencillo ponerse a rodar. El equipo encarriló una serie de triunfos y se empezó a perfilar. Pero todo cambió en un abrir y cerrar de ojos. Y de la oncena monolítica se pasó a un equipo vulnerable y con problemas defensivos.

Todo agravado porque el eterno rival se venía a ritmo acelerado y como dicen los burreros, caballo que atropella pasa. Y pasó Nacional. Fue un momento doloroso. Es que el clásico marcó el ritmo del campeonato. En el último minuto lo sentenció el tricolor con una corrida de Bueno y un penal ejecutado por Álvaro Recoba que ingresó en la galería de ídolo eterno.

Mire como son las cosas, en aquel partido Peñarol no pudo contar con una de sus principales figuras. Marcelo Zalayeta se hizo expulsar tontamente en la fecha previa y se perdió el clásico. Situación similar a la vivida por estas horas con Gonzalo Bueno en Nacional.

Aquella derrota clásica conmovió los cimientos de Peñarol. Gregorio empezó a perder crédito y se generó una revolución. El campeonato se perdió con el técnico en el ojo de la tormenta como ocurre por estas horas con Gustavo Díaz en Nacional que el pasado sábado se retiró del Parque insultado y discutiendo con algunos parciales.

Pero pese a todo a Gregorio le otorgaron unas horas de crédito. Empezó el camino en la Libertadores pero en el primer partido recibió un golpe durísimo y se terminó el amor.

Por aquel entonces el arco de Peñarol quemaba. Custodiar los tres palos aurinegros era someterse a un martirio. La gente no toleraba el mínimo error.

Y mire como son las cosas que por estas horas el arco de Nacional es el que se mira de reojo. Una serie de salidas en falso y un par de rebotes determinaron que Jorge Bava sea mirado de reojo por sus parciales. Cómo cambia todo.

A diferencia del pasado Apertura, el que viene en picada ahora es el conjunto tricolor. Nacional la llevaba bien en el campeonato y se perfilaba para quedarse con la corona, pero en un abrir y cerrar de ojos el castillo se empezó a derrumbar. Todo esto determinó que el tricolor entregara la condición de favorito que lucía en el clásico del  Apertura del año pasado.

Es increíble pero de un año al otro todo se dio vuelta. En 2011 Peñarol venía en picada, su técnico era cuestionado, el arco un polvorín, no tenía a Marcelo Zalayeta expulsado y había quedado eliminado de la Copa Libertadores. En 2012 Nacional viene en caída libre, su entrenador es criticado, el golero empezó a generar desconfianza, no contará con Gonzalo Bueno expulsado y fue eliminado de la Copa Sudamericana. En un año Peñarol le pasó sus males a Nacional.


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