10 claves de un Mundial revolucionario

La copa del Mundo de rugby fue un éxito económico y deportivo; generó una vidriera inédita para el deporte

1 - Nueva Zelanda es diferente

Son el mejor equipo del planeta. El país que más siente el rugby en el mundo. El que puede darse el lujo de que sus dos máximas figuras, Dan Carter y Richie McCaw, se tomen seis meses sabáticos para llegar bien preparados para el Mundial. Incluso aunque eso cuente perder un Rugby Championship.
Los All Blacks vencieron el último mito que les quedaba: el no poder ganar un Mundial fuera de casa. Fueron el equipo más goleador, y el que ganó por mayor diferencia promedio durante el torneo. Y realmente hará pensar mucho al resto en los próximos años: ¿como se hace parta derrotar a un equipo que parece invencible?

2- El Sur domina, el Norte se replantea

Hace tiempo se sabe que el Super Rugby y el Rugby Championship son los mejores torneos de clubes y selecciones del mundo, en los cuales el ritmo y la calidad rugbística es muy superior a los torneos europeos. Europa ha intentado cortar esa tendencia a fuerza de billetera: llevar a jugadores del sur a sus ligas, e incluso nacionalizarlos en sus selecciones. El Mundial demostró que la estrategia no funciona: los cuatro del Sur ganaron sus duelos a los del Norte, y se metieron en semifinales. Inglaterra cosechó un fracaso gigantesco, Francia fue vapuleado en un torneo con una histórica cantidad de extranjeros nacionalizados, e Irlanda se quedó otra vez en promesas. Gales, lleno de lesionados, y Escocia, muy por encima de su nivel, fueron quienes tuvieron la actuación más digna.

3 - Australia creció

Los australianos se van del Mundial con una sensación positiva. Sí, perdieron la final con claridad ante Nueva Zelanda. Pero el DT Michael Cheika le devolvió el alma a un equipo lleno de problemas internos y falta de actitud. Trajo a Mario Ledesma para recuperar la scum, hizo retornar a Giteau, Mitchell. Douglas y Simmons, y tuvo a dos de los mejores jugadores del torneo: los terceras líneas Michael Hooper y David Pocock, que fueron un ejemplo de compromiso desde la lucha en los rucks. Es uno de los equipos que más creció en este torneo, y por edades, de los que más tiene para evolucionar en los próximos años.

4 - Sudáfrica necesita renovarse

Todo lo contrario es Sudáfrica: tras sufrir la humillación de la derrota con Japón en la primera fecha, toda la estructura tembló. Con siete sobrevivientes del título de 2007 como titulares, los Springboks dieron muestras de faltas de renovación. El DT Heyneke Meyer logró capear el temporal y llegar hasta semifinales tras una gran victoria ante Gales, e incluso estuvo cerca del batacazo ante Nueva Zelanda, pero finalmente se quedó con las manos vacías. El retiro de varios de sus estandartes, como Victor Matfield o Jean de Villiers, demuestra que Sudáfrica tendrá una dura tarea en los próximos años.

5 - Japón y el nuevo mundo

Japón llegaba con muchas dudas al Mundial. Organizador de 2019, tubo tenso cruce con World Rugby por no poder asegurar los fondos del gobierno para el torneo, y hasta la amenza del ente organizador de sacarle la sede.
Sin embargo, el plan del DT Eddie Jones llegó a la perfección en el Mundial, cuando el equipo llegó a su punto máximo y venció a Sudáfrica. Luego cayó con Escocia, y aunque venció a EEUU y Samoa, fue el primer equipo en la historia de los mundiales que se queda afuera de cuartos ganando tres partidos.
Ahora, los japoneses tiene un desafío similar a Argentina: tendrán desde 2019 una franquicia en el Super Rugby, una oportunidad inédita para crecer y desarrollarse. El Mundo está ante una potencia en ciernes.

6- Las diferencias se achican

Los mundiales de 2003 y 2007 establecieron un alerta: las diferencias entre los Tier 1 y Tier 2 habían crecido demasiado, con varias goleadas cercanas a los 100 puntos.
Desde ahí, la IRB –hoy World Rugby- se puso como meta fortalecer a los equipos del segundo escalón, para que se profesionalizaran y achicaran la brecha. Eso hizo que Uruguay fuera el único equipo amateur del torneo, pero aún Los Teros achicaron el margen de diferencias sustantivamente, de los 70 de 2003 a los 50 puntos en 2015. De hecho, la diferencia promedio de puntos de la primera fase en 2015 (23,8) fue la más chica desde que en 1995 el cupo de participantes se amplió a 20, en ese momento fueron 32 puntos, y luego crecieron hasta 35.7 en 2003. Ahora, el desafío es que los países del segundo escalón puedan ganarle a los del primero.

7 - El mundial más ofensivo

El promedio de Inglaterra 2015 fue de 25 puntos por partido, el tercer mundial más ofensivo, solo superado por 2003 y 2007, cuando existieron esas goleadas que hicieron pensar a la IRB en bajar la cantidad de equipos del mundial. Esas dos estadísticas cruzadas hablan de una buena salud del rugby mundial: hay muchos puntos por partido pero las diferencias se sigue achicando.
Además, fue el torneo con menos drops de la historia (8), contra los 20 de 2011, muestra que los equipos apostaron por hacer tries más que por sumar de a tres.

8 - El TMO, protagonista

Fue el Mundial del Televisión Match Officer (TMO), el oficial de televisión al que consultan los jueces en jugadas dudosas o de juego sucio.
El afianzamiento del sistema destacó al rugby en su tendencia a apostar a la tecnología. Sin embargo, el uso del TMO provocó críticas por el ritmo que le saca a los partidos, pero además, porque aun con ese problema no puede ser utilizado en otras jugadas que definieron partidos, como el penal mal cobrado contra Escocia, que provocó que Australia le ganara en la hora del partido por cuartos de final. La tecnología diferencia al rugby, aunque seguramente se venga una revisión de la forma en que es usado.

9- prometedor futuro de Argentina

Los Pumas no lograron igualar la mejor actuación de su historia (tercer puesto en 2007) y terminaron cuartos, pero dejaron bien firmes las bases de su revolución rugbística, que lo han llevado a ingresar al Rugby Championship y al Super Rugby en los próximos meses, y sobre todo a afianzarse en juego e identidad como un equipo del Sur.
Los dirigidos por Hourcade modificaron su matriz de juego, fueron ofensivos y le ganaron con autoridad a Irlanda, para asegurar su lugar entre los cuatro mejores. Y lo hicieron con un equipo con bajo promedio de erdad, que aunque tendrá el retiro de algunos referentes (Fernandez Lobbe, Ayerza) y el alejamiento de otros que ya no podrán jugar por Los Pumas al no integrar la franquicia del Super Rugby, llegará a 2019 en momento ideal para pelear el título.

10 - La gran oportunidad para Uruguay

El Mundial marcó un mojón histórico para Los Teros, que volvieron tras 12 años y lograron una digna actuación en el grupo de la muerte, que generó aplausos por su esfuerzo defensivo y su intención de ataque pese a las enromes diferencias con los rivales. Ahora el desafío es mantener el nivel y reforzarlo, para afianzar el lugar entre los 20 mejores del mundo. Varios jugadores han tenido ofertas desde e Europa y seguirán llegando. En Uruguay el objetivo ser fortalecer el Plan de Alto Rendimiento, poder dedicar a los jugadores de selección profesionalmente y multiplicar la competencia internacional. Y sobre todo, a nivel interno, provocar una explosión de la cantidad de niños jugando al rugby, la verdadera revolución a la que se enfrenta el rugby uruguayo.

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